La Rioja

Logroño cumple el Voto de San Bernabé entre miles de velas

Logroño ha vuelto a contar las doce de la noche a su manera: con un reloj que no da la hora y miles de velas capaces de iluminar el casco histórico a ritmo de tradición. El once de junio no es un día cualquiera en la capital de La Rioja, es el día del patrón San Bernabé, y la jornada comienza desde los primeros compases de la madrugada. A medianoche, las ventanas de la Casa de los Periodistas se han abierto ante la mirada atenta de cientos de logroñeses para ver el tradicional Reloj de San Bernabé.

Cinco personajes de la ciudad han representado un carrillón humano compuesto por San Bernabé, una riojanita, la muerte, el alcalde y una alegoría de la ciudad con su emblemas más típicos. Ya suman 42 años en los que esta tradición conquista la atención de cientos de ciudadanos durante poco más de cinco minutos, mientras contemplan un rito histórico que capta la atención de todas las generaciones.

Diez minutos antes de que el reloj comenzara a girar, centenares de personas se congregaban, en una fila inmensa, al principio de la calle Portales y Juan Lobo para recibir el elemento principal para completar la segunda tradición que durante la noche del santo se realiza: el Voto de San Bernabé.

La Cofradía de San Bernabé ha repartido cerca de tres mil velas durante los minutos previos a las 00:15 horas de la madrugada. En ese preciso momento, la música se ha apoderado de toda la calle y miles de personas han alzado su vela en honor al santo, a la ciudad y lo que es más importante, al sentimiento de comunidad que revive en este tipo de actos.

Creando tradiciones

Este año, el acto de las luminarias no ha empezado de la misma manera que otros años. ‘La Ciudad Iluminada’ ha sido el nuevo himno que ha roto el silencio para comenzar con uno de los actos más tradicionales y arraigados de la ciudad. La nueva composición ha visto la luz por primera vez ante un público que, sin sabérsela, pero con muchas ganas de aprenderla, ha alzado sus velas al compas de los nuevos ritmos de la canción de Elías del Río. Aunque desconocida, la composición resulta pegadiza, y a la segunda ha ido la vencida esta vez, y ya se han empezado a escuchar los primeros coros de la gente entonando el estribillo.

A la pieza inaugural le ha sucedido un gran repertorio de canciones ‘que nunca fallan’. La Jota a San Bernabé o el himno a Logroño han hecho estallar de emoción, luz y movimiento en una calle que brillaba con luz propia. «Arriba las velas, abajo, a la izquierda, a la derecha», exclamaba el moderador del evento que con gran ímpetu ha coordinado a cientos de riojanos con sus velas en las manos.

La marea de luz ha avanzado hacia la Muralla del Revellín, donde los logroñeses han entregado el tradicional símbolo al Santo que hace siglos ayudó a una ciudad ante el enemigo.

Durante más de 15 minutos la ciudad ha permanecido unida; al recuerdo, al presente, a los que estuvieron y a los que están. Porque si algo tiene Logroño es pasión por sus tradiciones. Un himno, o varios, unas luces y un sentimiento han construido un sentimiento colectivo, el mismo que en el 1521 logró derrotar a los franceses.

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