Montemediano de Cameros ha vuelto a convertirse este sábado en un escaparate del patrimonio cultural de la sierra riojana con la celebración del primer Encuentro de Danzas del Camero Nuevo, una cita que ha reunido a grupos de ocho municipios con el objetivo de difundir, conservar y dar visibilidad a una de las tradiciones más arraigadas del territorio.

Las calles y la plaza del pequeño municipio han acogido durante toda la jornada a cerca de un centenar de danzadores procedentes de Montemediano, Almarza, El Rasillo, Nieva, Pradillo, Torrecilla en Cameros y Villoslada de Cameros, además de un grupo invitado llegado desde Trintxerpe (Guipúzcoa), vinculado desde hace años a la comarca a través de los campamentos de verano.

El encuentro ha arrancado con un pasacalles que ha llevado a todos los participantes hasta la plaza del pueblo, donde cada formación ha interpretado varias de las piezas más representativas de su repertorio. La jornada también ha incluido una exposición fotográfica dedicada a la historia de estas danzas, instalada a la entrada del municipio, además de una degustación gastronómica y una verbena para cerrar la celebración.

La iniciativa ha partido de la Asociación Raíces de Montemediano, una entidad creada recientemente y formada por decenas de voluntarios que trabaja para recuperar y mantener vivo el patrimonio cultural de la localidad. Precisamente, las danzas de Montemediano permanecieron desaparecidas durante más de un siglo hasta que fueron recuperadas en 2019 por un grupo de jóvenes descendientes del pueblo, que desde entonces las interpretan cada verano.

Ese proceso de recuperación ha servido también como punto de partida para impulsar un encuentro que busca estrechar la relación entre los pueblos cameranos y favorecer el intercambio de tradiciones, en una comarca donde muchas de estas manifestaciones culturales han sobrevivido gracias al esfuerzo de asociaciones y vecinos.

Con una notable respuesta de público y un ambiente festivo durante toda la jornada, Montemediano ha reivindicado el valor de un patrimonio inmaterial que forma parte de la identidad de la sierra riojana y que encuentra en este tipo de encuentros una oportunidad para garantizar su continuidad generación tras generación.


