La Rioja no siempre espera a que una canción reviente en todas las radios, a que un artista llene estadios o a que medio país se pelee por una entrada. A veces llega antes. Mucho antes. Sus festivales, ciclos y escenarios han tenido ese olfato raro —mitad intuición, mitad apuesta valiente— de programar nombres que todavía estaban creciendo, afinando su identidad o a punto de pegar el salto definitivo. Luego ha llegado el éxito, las giras enormes, los titulares nacionales y esa sensación por parte de muchos riojanos de pensar: «yo los vi aquí antes de que petaran».
Rosalía antes del ‘tra tra’
Rosalía llegó a Logroño cuando todavía era, para muchos, una promesa magnética del flamenco nuevo. No había terremoto global, no había estadios, no había Motomami, ni Lux, ni alfombras internacionales… Era abril de 2018 y el Teatro Bretón la recibió dentro de los Jueves Flamencos, en el Salón de Columnas, acompañada por Alfredo Lagos. Apenas unas semanas después publicaría ‘Malamente’ y, con aquel «tra, tra», la música española empezó a mirar hacia otro sitio. Logroño la había tenido delante justo antes de que todo cambiara.
Bud Bunny sin ‘sold out’
Y ese mismo año, aunque ahora parezca casi una escena inventada, Bad Bunny también pasó por Logroño. Fue el 29 de julio de 2018, en el Palacio de los Deportes de La Rioja, dentro de la gira ‘La nueva religión’. El artista puertorriqueño no llenó el recinto y sobraron entradas. La imagen cuesta asimilarla desde el presente: el hombre que acabaría convertido en una estrella global, capaz de protagonizar giras mastodónticas y ser protagonista del evento musical del año en la final de la Super Bowl, actuando una noche de verano en Logroño sin colgar el cartel de ‘no hay billetes’.
C. Tangana en Holika
Ahí aparece también C. Tangana, aunque con un matiz importante. No actuó en La Rioja, sino en Holika 2019, cuando el festival todavía se celebraba en Cortes, Navarra, antes de consolidarse después en Calahorra como una de las grandes citas musicales del verano riojano. Pucho ya era conocido pero aún no había llegado ‘El Madrileño’, ese disco de 2021 que lo sacó del cajón del trap y lo sentó en la sobremesa musical de todo el país. Holika lo tuvo antes de que se convirtiera en ese artista global, capaz de mezclar rumba, electrónica, bachata, guitarras, sobremesa, abuelos y videoclips con pinta de obra mayor.
Siloé en Calahorra
También Siloé permite contar esta historia desde una escala más cercana, menos planetaria, pero muy reconocible para el público riojano. La banda vallisoletana actuó en Calahorra el 31 de julio de 2021, cuando para muchos seguía siendo una «gran desconocida». Llegaron con Metrópolis, con una propuesta que todavía estaba abriéndose camino. Porque ahora la cosa cambia. Ahora Siloé llena salas, aparece en grandes carteles, despierta devociones y provoca ese pequeño nervio de querer comprar entrada antes de que se agote.
Rigoberta Bandini, Logroño antes del boom
Otra parada imprescindible está en Actual 2022. Allí actuó Rigoberta Bandini el 7 de enero, apenas unas semanas antes de que el Benidorm Fest convirtiera ‘Ay mamá’ en una conversación nacional. El país entero acabó cantando aquello del pecho, la maternidad y la libertad, pero Logroño ya la había tenido en cartel justo antes de la explosión.
Jorge Drexler, antes del Oscar
Actual también puede presumir de haber tenido a Jorge Drexler antes de que el Oscar lo colocara en la historia grande de la música en español. El uruguayo pasó por Logroño en 2002 y tres años después, en 2005, ganó el Oscar a la mejor canción original por ‘Al otro lado del río’, incluida en la película ‘Diarios de motocicleta’.
La Oreja de Van Gogh en Actual en 1999
También La Oreja de Van Gogh tuvo su parada riojana antes de convertirse en una maquinaria imparable del pop español. El grupo donostiarra actuó en Actual 1999, después de publicar ‘Dile al sol’, cuando canciones como ‘El 28’ o ‘Cuéntame al oído’ ya empezaban a abrirles camino. Pero aún faltaba la explosión descomunal de ‘El viaje de Copperpot’, el disco que los llevó a sonar en todas partes y a instalarse, casi sin pedir permiso, en la banda sonora sentimental de toda una generación. Logroño los escuchó en ese momento justo en el que el éxito ya asomaba, pero todavía no había terminado de arrasarlo todo.
La generación indie, casi toda
Actual 2009 también merece una foto aparte. Por allí pasaron Vetusta Morla, Russian Red y Depedro, tres nombres que ayudan a entender una época muy concreta de la música española. Vetusta Morla ya había publicado ‘Un día en el mundo’, el disco que cambió su trayectoria, pero todavía estaba lejos de convertirse en el gigante de grandes recintos que sería después.
Russian Red vivía su primera gran ola de popularidad y Depedro empezaba a construir una carrera personalísima. Vista con perspectiva, aquella edición parece una postal del indie español cuando todavía estaba dejando de ser escena para convertirse en cultura popular. También Sidonie había pasado antes por Actual cuando aún no era ese grupo imprescindible en carteles de festivales.
Viva Suecia también dejó en Arnedo una de esas huellas que después se leen con perspectiva. La banda murciana pasó por el Fárdelej en 2017, cuando ya empezaba a hacer ruido en la escena indie, pero todavía no era ese nombre enorme y casi inevitable en los grandes carteles nacionales. Llegaron en plena subida, con las canciones empezando a correr de boca en boca.
Iberpop, cuando Logroño ya olía el futuro
Antes de Actual, antes de Holika, antes de los vídeos virales y de las playlists, Logroño ya tuvo su propio olfato musical con Iberpop. El festival marcó los años ochenta y convirtió a la ciudad en una pequeña capital del pop-rock español. Por sus carteles pasaron nombres que hoy se leen como una colección de cromos dorados: Héroes del Silencio, Hombres G, El Último de la Fila, Los Ronaldos, Loquillo y los Trogloditas, Alaska y Dinarama, Nacha Pop, Burning, Kortatu, Gabinete Caligari, Ketama o Seguridad Social.
El caso de Héroes del Silencio es especialmente jugoso. La banda zaragozana publicaría ‘El mar no cesa’ en 1988 y terminaría convertida en una de las grandes leyendas del rock español, sobre todo tras ‘Senderos de traición’. Pensar en Bunbury y compañía pasando por Logroño antes de ocupar ese lugar casi mítico tiene algo de orgullo local y de arqueología musical.
También Hombres G, El Último de la Fila o Los Ronaldos sirven para explicar que Iberpop no fue solo una cita nostálgica, sino un radar. Un radar que captaba qué estaba pasando en la música española cuando todavía estaba pasando, no cuando ya había sido canonizado. En aquellos años, Logroño no miraba el fenómeno desde lejos: lo tenía encima del escenario.
Un caso para recordar fue el de Duncan Dhu. Los donostiarras actuaron el 6 de enero de 1986 en el pub Rex, en plena Zona logroñesa, dentro del marco de Iberpop, cuando todavía eran un trío de rockabilly y acababan de publicar ‘Por tierras escocesas’, su primer miniálbum. Fue una actuación casi «en familia», de esas que con los años ganan categoría de leyenda pequeña. Apenas unas semanas después, el grupo publicó su primer elepé, ‘Canciones’, y su sencillo de presentación, ‘Cien gaviotas’, los lanzaba de cabeza al estrellato del pop español de la época. Logroño, una vez más, había estado allí justo antes del despegue.


