La gestión y el tratamiento de las lesiones es uno de los aspectos más importantes en el fútbol. Para muestra, el propio final de temporada de la UD Logroñés, cuando el portero Taliby y el delantero Berto Rosas, dos de los baluartes más importantes del equipo, se quedaron fuera de la vuelta de la final por el ascenso ante el Sanse. Y no solo eso, porque sus dos sustitutos, tanto el portero Álex Daza como Andrei Lupu, sufrieron un golpe en el entrenamiento anterior y jugaron esa final. Daza no estuvo al cien por cien y para colmo, Lupu sufrió otro golpe durante el encuentro y jugó la segunda parte lesionado.
Bajo mínimos, la Unión Deportiva Logroñés superó así una circunstancia límite. El guardameta y el punta son, sin lugar a dudas, dos de las posiciones claves del deporte rey. Pues bien, los hombres de Unai Mendia se vieron obligados a jugar sin los dos titulares y con sus dos suplentes muy tocados. Afortunadamente, tras una prórroga agónica y prácticamente en el peor momento, el gol de Cabetas en el 114′ valió por el ascenso a Primera Federación. Aquel frenesí de emociones puso en segundo plano unas circunstancias que bien pudieron haber trastocado todo un año de esfuerzos.

Berto Rosas, lesionado antes de la final
Para el club, contar con unos servicios médicos de primer nivel siempre supuso una prioridad. Mucho antes de contar con la Ciudad Deportiva, la entidad presidida por Félix Revuelta se dotó de un cuerpo médico de gran categoría, dirigido por el doctor Chema Urraca. Es una muestra de profesionalidad, de tratar de controlar las múltiples variables de un deporte que siempre depara sorpresas. Incluso en los tiempos de una Segunda B lejos del profesionalismo, los blanquirrojos sí adoptaron este nivel. Porque este club y su estructura están pensados para estándares más altos, como mínimo, la Primera Federación que ocupa actualmente.
Junto a Chema Urraca, el fisioterapeuta Miguel Moreno también colabora con la entidad. Como ya indicó el riojano Sergio Vicens en este mismo medio, su trabajo va mucho más allá de la lesión. Así lo expresa también el propio Moreno: «La pretemporada es uno de los momentos más importantes de la temporada en el mundo del fútbol, porque es cuando podemos conocer a nuestros jugadores». Ese conocimiento no se realiza solo desde un punto de vista futbolístico, sino más profundo. De esa forma, Moreno y su equipo estudian las características físicas de cada jugador y las zonas más probables para una lesión.
Entra en juego aquí un concepto clave: los eslabones débiles. Es decir, las zonas más expuestas a problemas físicos. Tras el conocimiento de estos eslabones, es posible acotar el trabajo: «Tenemos que individualizarlo, tanto en cuanto a preparación física como a fisioterapia, para luego conseguir optimizar el rendimiento deportivo, que es, al fin y al cabo, el objetivo principal de nuestros test». Esos test son funcionales, globales, ayudados de un aporte tecnológico basado en evidencias para, por último tomar decisiones. Finalmente, de esas decisiones surgen informes que se transmiten a los miembros del cuerpo técnico.

Foto: UD Logroñés
Dichos informes son base para la toma de decisiones durante el curso futbolístico. «Cuando nosotros hacemos estas valoraciones, queremos corregir eslabones débiles en el jugador», indica Moreno. Según explica él en el citado vídeo, el objetivo no es prevenir una lesión, porque es natural, pero sí reducir su impacto. «Tenemos que intentar que nuestros jugadores estén con menos condiciones de lesión y que, si aparece, podamos recuperarlo lo antes posible», explica. Además, esos informes permiten a los doctores contar con parámetros de cada jugador previos a la lesión para conocer «su normalidad» y adecuar el trabajo a ello.
Si alguno de esos valores está fuera de rango, el futbolista acude a la consulta. «Allí tenemos una tecnología suplementaria que nos permite ser más finos y precisos. Podemos ver cómo es la lesión, el eslabón débil y qué tenemos que hacer para recuperarlo y optimizar el rendimiento», finaliza.
Los reconocimientos médicos, imprescindibles
A este trabajo de pretemporada, la medicina también aporta su granito de arena. Chema Urraca es el responsable médico del club y por tanto, el encargado de las pertinentes pruebas antes de cada curso. Tal y como declara él mismo, antes de cada pretemporada a cada jugador se le toma la tensión arterial, se le analiza la auscultación cardíaca y pulmonar y además, un electrocardiograma en reposo. Este trío de pruebas se complementa con otra de esfuerzo, donde se valora su capacidad física actual para usarla a largo plazo
«Podemos programar y valorar cómo podemos entrenar en cada jugador los resultados de su frecuencia cardíaca y capacidad, para que su rendimiento a lo largo de la temporada sea más adecuado», resume Urraca. Fisioterapia y medicina, una unión total para sacar el máximo petróleo de los futbolistas de la UD Logroñés.


