Como ciudadano, abonado y usuario de las instalaciones deportivas municipales, quiero trasladar públicamente al Ayuntamiento de Logroño, al director de Logrodeporte y al alcalde de la ciudad una reflexión. Quizá haya llegado el momento de cambiar el nombre de Logro Deporte por el de “Logronegocio”. Es una ironía, por supuesto, pero cada nueva subida de precios y cada decisión que encarece la práctica deportiva hacen que ese nombre parezca, por desgracia, más ajustado a la realidad. Porque da la impresión de que el objetivo principal ya no es fomentar el deporte, sino recaudar cada vez más.
Una vez más, Logro Deporte ha decidido subir las cuotas y los precios de las instalaciones deportivas municipales, sin una explicación clara a los usuarios y sin transparencia sobre los motivos. Y lo hace sin tener en cuenta a quienes utilizamos estas instalaciones de forma habitual para cuidar nuestra salud.
Los aficionados al frontenis nos sentimos especialmente perjudicados. Actualmente se nos cobran 2,10 euros por hora y abonado, de modo que un partido entre cuatro personas cuesta 8,40 euros por una hora de juego. Resulta difícil entender este precio cuando hablamos de una instalación cuyo mantenimiento es mínimo.
Además, el bono de frontón también ha subido y ahora cuesta 10,50 euros por persona para seis usos. Pero el problema no es solo el incremento: este verano también se han eliminado las llamadas horas valle, una modalidad que permitía utilizar las instalaciones en franjas de menor demanda a un coste más reducido. Era una medida razonable, porque fomentaba el deporte y beneficiaba tanto a los usuarios como a la gestión de las instalaciones. En lugar de mantenerla, se ha optado por encarecer aún más la práctica deportiva.
A ello se suma un agravio comparativo difícil de justificar. Un abonado de Logrodeporte puede acudir a cualquiera de las piscinas municipales con toda su familia y disfrutar de ellas sin pagar un euro más. Cuatro personas pueden pasar la tarde nadando sin coste adicional. Sin embargo, cuatro abonados que quieren jugar una hora de frontenis deben pagar 8,40 euros. Si todos abonamos una cuota anual, no parece razonable que unos deportes sean gratuitos y otros se paguen cada vez que se usan.
La comparación con una instalación privada de la ciudad, la Sociedad Recreativa Cantabria, resulta todavía más llamativa: allí los socios pagan su cuota y pueden utilizar el frontón sin coste adicional. Es decir, en una entidad privada jugar al frontón es gratuito para sus socios, mientras que en una instalación pública y municipal se cobra por cada hora de juego.
Y, cuando se habla de subir precios por el mantenimiento, la realidad tampoco acompaña ese argumento. En el frontón número 1, la red lateral acumula suciedad desde hace años y la limpieza de la pista deja mucho que desear. En el frontón número 2 de Las Norias, además, durante buena parte de la tarde resulta prácticamente imposible jugar porque el sol incide de lleno sobre la pista y el reflejo del suelo impide seguir la pelota con normalidad. No se ve prácticamente nada. Son problemas conocidos que nunca se han corregido.
Todo ello transmite la sensación de que el frontenis es un deporte de segunda categoría para Logro Deporte. Los jugadores cumplimos las mismas obligaciones que el resto de abonados, pagamos nuestra cuota anual y, sin embargo, soportamos un coste adicional simplemente por practicar el deporte que nos gusta.
El deporte no debería contemplarse solo desde una perspectiva económica. Cada persona que hace ejercicio invierte en su salud, en su bienestar físico y mental y, en definitiva, en reducir futuros costes para el sistema sanitario. Facilitar la práctica deportiva no es un gasto; es una inversión para toda la sociedad.
Por ello, sería razonable que existieran tarifas específicas para jubilados, personas desempleadas, familias y otros colectivos. También sería lógico que cualquier incremento de precios fuera acompañado de mejoras visibles en las instalaciones y de una explicación pública y transparente de su necesidad.
Quienes utilizamos estas instalaciones no pedimos privilegios. Pedimos igualdad de trato, coherencia y respeto. Si se nos exige pagar cada vez más, lo mínimo es recibir unas instalaciones bien mantenidas y unas condiciones dignas para practicar nuestro deporte. Pero, sobre todo, pedimos que no existan deportistas de primera y deportistas de segunda dentro de unas instalaciones que son de todos.
Logroño siempre ha presumido de fomentar el deporte y los hábitos saludables. Sin embargo, decisiones como estas transmiten justamente el mensaje contrario: que lo importante no es que la ciudadanía haga deporte, sino que recaude más quien lo gestiona.
Si una instalación pública termina cobrando más por practicar un deporte que una entidad privada, elimina bonificaciones que fomentaban el uso de las instalaciones y sigue incrementando los precios sin ofrecer mejoras visibles, quizá haya llegado el momento de preguntarse si seguimos hablando de Logro Deporte… o de Logronegocio.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


