San Bernabé

Raquel Pérez Cuevas, insigne: «Quel es mi pueblo y Logroño es mi ciudad»

Raquel Pérez Cuevas ha recibido este miércoles la insignia de San Bernabé durante el pleno celebrado en el Ayuntamiento de Logroño con un discurso en el que ha unido gratitud, ciudad, vino y pertenencia. La presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, primera mujer en ocupar este cargo en la historia de la institución, ha recogido el reconocimiento con emoción y humildad, consciente de representar a una tierra y a un sector que han hecho del esfuerzo compartido una seña de identidad.

Pérez, vinculada al proyecto bodeguero familiar de Ontañón y representante de una nueva generación profesional que combina tradición, visión internacional y gestión empresarial, ha comenzado su intervención agradeciendo al Ayuntamiento de Logroño la concesión de la insignia y felicitando al alcalde, Conrado Escobar, en el día de su santo. Después, ha resumido su relación con la capital riojana con una frase de arraigo: «Quel es mi pueblo y Logroño es mi ciudad».

La homenajeada ha recordado que llegó por primera vez a Logroño con apenas 16 años para cursar Bachillerato Internacional en el Instituto Sagasta. Desde entonces, la ciudad ha formado parte de los momentos más importantes de su vida. Aquí inició su trayectoria profesional junto a sus padres y hermanos en Bodega Museo Ontañón, aquí se casó con Iñaki y aquí han nacido sus hijos, «logroñeses de pura cepa».

Durante su discurso, Pérez ha reivindicado el carácter acogedor de Logroño y ha asegurado que ha comprobado en primera persona esa idea recogida en el himno de la ciudad: «Aquí nadie se siente extranjero». La presidenta del Consejo Regulador ha comparado Logroño con una concha del Camino que abraza al visitante, lo acoge y lo hace formar parte de su identidad.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

 

La nueva insignia de San Bernabé ha trazado también un recorrido sentimental por la ciudad. Ha citado la calle de Los Chavos, la Mayor, Portales, Ruavieja, Barriocepo, el Camino de Santiago hacia La Grajera, la Laurel y San Juan como estandartes internacionales, además de sus templos, parques, el Ebro, sus zonas verdes y edificios emblemáticos. Entre ellos, ha mencionado el Teatro Bretón, que honra en Logroño la memoria del dramaturgo y poeta Bretón de los Herreros, oriundo de Quel.

Pero, por encima de los lugares, Pérez ha querido quedarse con las personas. «Lo que más me gusta de Logroño, sin duda, son sus gentes», ha señalado, antes de destacar una forma de vivir que comparte con el “vivir a la riojana” y que combina sencillez, hospitalidad, trabajo y alegría. En esa mirada, ha recordado también a Rafael Azcona, cuya obra universal nació de las calles, los cafés y las vivencias cotidianas de su Logroño natal.

El vino ha ocupado, como no podía ser de otro modo, un lugar central en su intervención. Pérez ha afirmado que recibe la insignia con enorme gratitud, pero también con humildad, porque la Denominación es fruto del trabajo de generaciones enteras y representa un legado colectivo que ha convertido al Rioja en un referente internacional de calidad. Por ello, ha hecho extensivo el reconocimiento a todo el sector vitivinícola, al Consejo Regulador, a sus trabajadores y a la tierra a la que, ha dicho, tiene el privilegio de servir.

La presidenta de la DOCa Rioja ha defendido que la gran virtud de esta tierra es su capacidad para construir juntos, sumar miradas y aportar desde cada lugar a un fin común. «Todos somos Rioja», ha señalado, vinculando ese espíritu con la propia historia de Logroño y con la festividad de San Bernabé, que recuerda cada año la importancia de la unión, la valentía, el compromiso y el esfuerzo compartido en la defensa de la ciudad

 

También ha citado la figura de Baldomero Espartero, de quien ha destacado su voluntad de unir esfuerzos en momentos decisivos, buscar puntos de encuentro y anteponer el interés general a las diferencias. Una reflexión que Pérez ha conectado con el presente de una ciudad que es una de las grandes embajadoras del Rioja, porque, según ha subrayado, “quienes hacen ciudad hacen también denominación”.

En el plano más personal, Raquel Pérez ha dedicado la distinción a su familia, a sus amigos y a sus compañeros de trabajo, convencida de que cada persona es, en gran medida, resultado de quienes la acompañan y la ayudan a crecer. También ha tenido un recuerdo especial para José Antonio Gurría, recientemente fallecido, y para Javier Quevedo, antes de felicitar al resto de galardonados por sus trayectorias de compromiso, esfuerzo y exigencia.

Pérez ha cerrado su intervención reivindicando el privilegio y la responsabilidad de seguir trabajando por un Logroño cada vez más próspero y acogedor, ejemplo para sus ciudadanos y para el conjunto de municipios que integran el Rioja. Una ciudad y una denominación que, en sus palabras, comparten identidad, patrimonio y futuro: «Ambas, ciudad y vino, son patrimonio de todos».

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