San Bernabé

Agustín Abadía, insigne: «Logroño me hizo sentir como en casa desde el primer día»

Agustín ‘Tato’ Abadía ha recibido este miércoles la insignia de San Bernabé durante el pleno celebrado en el Ayuntamiento de Logroño, un reconocimiento con el que la ciudad ha distinguido a uno de los futbolistas más carismáticos de la historia del Club Deportivo Logroñés. El mítico jugador rojiblanco, que defendió la camiseta del equipo durante diez temporadas repartidas en tres etapas en los años 80 y 90, ha agradecido el cariño recibido desde su llegada a la capital riojana y ha asegurado que Logroño le ha hecho sentirse «como si estuviera en casa».

Abadía, recordado por su entrega sobre el campo y por aquel bigote que se convirtió en una de sus señas de identidad, formó parte de una generación inolvidable para el fútbol riojano. Contribuyó al ascenso del CD Logroñés a Primera División y quedó ligado para siempre a una época dorada del club, en la que Las Gaunas se acostumbró a mirar de frente a los grandes del fútbol español. Décadas después, el vínculo del exfutbolista con la ciudad sigue intacto, ahora también desde su tienda de quesos en la calle San Agustín.

Durante su intervención, Tato Abadía ha querido detenerse en tres fechas que, según ha explicado, permanecerán siempre en su memoria y están profundamente unidas a Logroño. La primera, el nacimiento de sus dos hijos. «Tengo dos hijos riojanos», ha destacado, recordando que su mujer, Ángeles, siempre quiso que nacieran en Logroño porque creía que era «lo correcto». Un gesto que, con el paso de los años, ha terminado de sellar su arraigo con la ciudad.

El segundo momento señalado por Abadía ha sido el ascenso del Club Deportivo Logroñés. El exjugador ha subrayado lo que aquel logro significó para sus compañeros, para la ciudad y para toda La Rioja, que empujó al equipo en una de las jornadas más recordadas de su historia deportiva. “Ese día fue uno de los inolvidables para esta ciudad”, ha afirmado ante la corporación municipal.

El tercero, ha reconocido, ha sido el de este miércoles. Abadía ha explicado que llegó a Logroño hace cerca de cuarenta años «a trabajar humildemente», sin más pretensión que hacer bien su trabajo. Cuatro décadas después, la ciudad le ha devuelto aquel compromiso con una distinción que el exfutbolista ha recibido como uno de los grandes reconocimientos de su vida. «Me siento un ciudadano más de esta ciudad», ha señalado emocionado.

El discurso ha tenido también un espacio especialmente íntimo para Ángeles, su mujer, a quien ha querido agradecer públicamente su compañía durante toda una vida. «Me conoció siendo un adolescente», ha recordado Abadía, antes de destacar que llevan juntos «la friolera de 50 años». El exjugador ha aprovechado el acto para reconocerle su apoyo en todas las circunstancias, consciente de que quizá era «la única oportunidad» que tenía de hacerlo públicamente.

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