Agricultura

El cereal espiga con calor y sin lluvia: «Lo que queda de abril es determinante»

El cereal riojano espiga con calor y sin precipitaciones: «Lo que queda de abril es determinante»

Cabada espigada en La Rioja Baja

En la mitad oriental de La Rioja los sembrados de cebada ya asoman con alguna que otra espiga. El calor de este mes de abril, más propio de junio, ha acelerado todo los procesos y la humedad que había en el campo hasta el mes de marzo se ha evaporado porque, aunque sí ha llovido durante muchos días entre el invierno y el principio de la primavera, esas precipitaciones no han sido abundantes en cantidad.

Desde Calahorra, Jesús Pérez asegura que «si no llueve en breve esto no pinta nada bien». Este agricultor incide en las diferencias entre lo que está en secano, que «lo está pasando muy mal por el bochorno», y lo que está en regadío y que ya se está regando: «Si no llueve en breve, prácticamente en lo que queda del mes de abril, la cosecha va a ser horrible en esas fincas de secano. Yo tengo algunas que tuve que sembrar tarde porque no paraba de llover en el momento de la siembra y no pude hacerlo antes y ahora mismo están ya que da pena verlas, así que tendrían que recibir agua, si no es esta semana, la próxima, porque si no el grano va a ser todo vano. Lo que queda de abril es determinante para que se recupere porque es ahora que el cereal ha encañado, ha sacado la espiga, cuando realmente necesita el agua».

En su caso, ha sembrado cebadas tanto en secano como en regadío, si bien la mayoría de fincas están en regadío, al igual que en el resto de la zona ya que muchos agricultores aprovechan para hacer la rotación con cultivos de huerta. «La cebada sí que es un poco más valiente que el trigo en cuanto a soportar la sequía, pero si no llueve una cantidad mínima, unos 20 litros, no se salvará ni la cebada ni el trigo».

Trigo espigado en la zona de Ausejo.

Al otro lado de La Rioja, donde el cereal aún no ha espigado, el campo actualmente «está bien». Lo afirma el gerente de la Cooperativa Garu de Santo Domingo de la Calzada, Pepe Moneo, quien remarca que hay diferencias entre lo que se sembró antes y más tarde: «Lo temprano está mejor, mientras que las cebadas tardías que están más pequeñas aún les puede afectar más el calor. Pero es cierto que ahora queda el momento decisivo porque si no llueve en los próximos días lo que está bueno también puede perderse. El problema es que no hay previsiones de lluvias y las temperaturas seguirán altas durante los próximos días, así que todo está por ver».

En cuanto a los guisantes, en esta zona la mayoría de los cultivos son para verde, por lo que están en regadío. «En ese sentido, no hay apenas problemas porque nacieron bien. En cambio, los que se han sembrado con el objetivo de cumplir con los ecorregímenes de la PAC son de secano y esos sí que urgen agua porque están peor. Si ahora continúa este calor y no llueve, está claro que vendrán las mermas», añade Moneo.

Un «cosechón» para el recuerdo

El agricultor de Calahorra define la de 2025 como una «cosecha histórica». Entonces se dieron todas las condiciones para que en esta zona de La Rioja Baja se registraran unos rendimientos que en algunas fincas nunca antes habían visto. «Muchas llegaron con mil kilos por fanega (5.000 kilos por hectárea) o incluso más», apunta. «Lo que ocurrió el año pasado es que llovió durante muchos días y en mayor cantidad que la registrada este año. Es que estuvo lloviendo hasta el último momento, por lo que el grano llegó en muy buenas condiciones».

Las perspectivas para el presente año no auguraban ni de lejos las cifras de la cosecha anterior, si bien el sector confiaba en que las lluvias de invierno sirvieran para dejar un «campo bueno», pero realmente fueron aguas que no vinieron en el momento en el que más urgen.

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