La Rioja

Unos 400 voluntarios y 17 entidades darán una segunda oportunidad a las aves caídas del nido

La quinta edición del programa de voluntariado ‘Ayúdale a volar’ contará con la participación de 400 ciudadanos y 17 entidades sociales que colaborarán en el cuidado de crías de aves huérfanas que han caído del nido, que son acogidas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera.

La consejera de Medio Ambiente, Noemí Manzanos, junto con el director general de Medio Natural y Paisaje, Ignacio Sáenz de Urturi, han presentado este miércoles esta iniciativa.

Como en cada campaña, los voluntarios que participan de años anteriores no tienen que volver a inscribirse en el programa, sino que continúan formando parte de la bolsa de voluntarios a los que se puede llamar de mayo a agosto.

En este sentido, Manzanos ha enumerado que, entre las cuatro ediciones celebradas hasta la fecha, los voluntarios han conseguido dar una segunda oportunidad a 414 animales, de los que 322 (el 80 por ciento del total) lograron sobrevivir y ser liberados en el medio natural gracias a sus cuidados. Asimismo, la consejera ha resaltado el aumento de las cifras de aves recogidas gracias a la sensibilización de la población, cuyos voluntarios acogen en sus domicilios particulares, centros o residencias a polluelos durante un tiempo de entre dos y cuatro semanas, los alimentan y cuidan para su vuelta al medio natural.

El programa ‘Ayúdale a volar’ está dirigido a particulares que quieran contribuir al cuidado de las aves de su entorno más cercano, pero también a centros asistenciales, residencias que trabajen con personas mayores, personas con diversidad funcional o colectivos en riesgo de exclusión social.

En la campaña de 2024, que se prolongó de mayo a finales de agosto, acogieron animales huérfanos 45 voluntarios, entre particulares y colectivos, que ayudaron a tener una segunda oportunidad a 78 animales, en su mayoría aves. De ellos, un total de 75 (el 96 por ciento) lograron recuperarse y fueron devueltos al medio natural, un porcentaje muy alto que anima a seguir adelante en la misma línea con el proyecto.

La mayoría de los animales acogidos fueron crías de aves silvestres que no son especies amenazadas, rapaces, ni aves de gran tamaño, tratándose especialmente de vencejos, aviones y urracas, por este orden.

La tarea de los voluntarios consiste básicamente en alimentar a las aves entre 5 y 7 veces al día -cada 2 o 3 horas- el tiempo necesario hasta que el polluelo esté en condiciones para ser devuelto al medio natural, entre dos y cuatro semanas, dependiendo de la especie y de su edad. También se encargan de la limpieza del espacio que ocupe el animal cedido, ya sea caja o transportín.

Antes de la entrega, todos los animales son supervisados por el personal del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Fombera, que registrará la fecha y causa de su ingreso y certificará el correcto estado sanitario de la cría.

Los participantes deben recordar en todo momento que se trata de animales silvestres, no de mascotas, y que si los tocan o acarician pueden poner en peligro su adaptación a la vida en el medio natural, que es el fin último del programa. Del mismo modo, también deben entender que, en ocasiones, a pesar de los cuidados, hay un porcentaje de crías que no sobreviven.

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