Juan Cuatrecasas, portavoz de la asociación Infancia Robada y quien fuera diputado por La Rioja en la pasada legislatura, ha denunciado este lunes la «falta de pluralidad» en el encuentro mantenido por el Papa León XIV con víctimas de abusos en el seno de la Iglesia. El representante de la asociación ha asegurado que las entidades que llevan años trabajando en este ámbito se han sentido «apartadas» y ha criticado que no se haya contado con una representación más amplia. «Estamos molestos. Creo que las asociaciones de víctimas que llevamos muchos años trabajando en todo este tema hemos sido obviadas, nos han apartado, y más allá de que no sea justo, es una falta de respeto», ha señalado en declaraciones a Radio Nacional de España.
Cuatrecasas ha mostrado su malestar con la forma en la que se ha organizado el encuentro. «Representa de forma sesgada a un grupo pequeño que, si bien cuenta con nuestro apoyo y respeto, no nos representa por cuanto forma parte de la estructura de la Iglesia», ha afirmado. En este sentido, ha insistido en que no existe una crítica hacia las víctimas que sí van a participar en el encuentro, sino hacia la manera en la que la institución eclesial ha gestionado la cita.
Tras escuchar las palabras del Papa, en las que ha apelado a la escucha, la verdad, la justicia y la reparación, Cuatrecasas ha reconocido el valor del mensaje, pero ha subrayado que las víctimas necesitan hechos concretos. «Creo que ya no es tiempo de palabras, es tiempo de acción», ha indicado. A su juicio, mientras los poderes públicos han avanzado en el reconocimiento del problema, la Iglesia española «sigue mostrando postulados totalmente anticuados» y continúa sin reconocer de forma suficiente a las víctimas.
Cuatrecasas ha asegurado que las víctimas no van a guardar silencio: «Nosotros no nos vamos a callar. Vamos a seguir manteniéndonos firmes, vamos a seguir teniendo voz en los medios y agradecemos que nos deis espacio para nuestra acción». También ha mostrado su apoyo a las reivindicaciones de otras asociaciones, aunque ha insistido en que, más allá de debates como la imprescriptibilidad de los delitos, hay urgencias inmediatas: «La realidad de las víctimas es muy dura. Hay víctimas atrapadas en su día a día, que siguen sufriendo estrés postraumático y procesos de autodestrucción. A esas víctimas hay que ayudarlas, acompañarlas, respetarlas y reconocerlas».


