La rueda de prensa de Unai Mendia en Beasain tras el partido de este pasado domingo dejó un mensaje claro y contundente que trasciende el propio empate. El técnico de la UD Logroñés centró buena parte de su discurso en defender a Eder Larrea y, con él, una idea que considera innegociable: el crecimiento de los jóvenes pasa, necesariamente, por aprender de situaciones como las que se dieron en Loinaz.
El origen del análisis está en la jugada del 1-0. Una acción mal resuelta en defensa, fruto —según el propio entrenador— de una descoordinación más que de un fallo individual. «Ha sido una falta de comunicación entre Cabetas y Eder. No es un error suyo», aclara Mendia, que amplía el foco para evitar que la crítica recaiga sobre el central.
Lejos de señalar, el técnico protege. Y lo hace con una reflexión que repite y subraya: «Es un chico joven que necesita tiempo y minutos». No es una frase aislada, sino el punto de partida de un alegato mucho más profundo sobre el papel de la cantera en el primer equipo.
«Si cada vez que pasa un peaje vamos a matar al joven, no puede ser», insiste Mendia, visiblemente convencido de que este tipo de situaciones forman parte del proceso natural de formación. El entrenador no solo asume un posible error, sino que lo integra dentro de un camino que considera imprescindible recorrer.

Porque la idea es clara: sin riesgo, no hay crecimiento. «Hay que ponerlos y a veces hay que pagar el peaje», explica. Una frase que resume la filosofía con la que está gestionando los minutos de los jugadores jóvenes en este tramo decisivo de la temporada.
Mendia va incluso un paso más allá al reivindicar el potencial de Larrea: «Para mí es un buenísimo central». Una afirmación que no se queda en lo teórico, sino que enlaza directamente con su apuesta práctica. «Si no lo ponemos, nunca lo vamos a tener», añade, dejando claro que el desarrollo del futbolista pasa por competir, también en escenarios de máxima exigencia como el de este pasado domingo en donde el equipo se jugaba cerrar matemáticamente un nuevo playoff de ascenso, y dejó a Muguruza, central titular, sin convocar, para poner a Larrea en el once titular.
En ese sentido, el técnico desmonta uno de los grandes temores habituales en contextos competitivos como el actual: el miedo a que los errores penalicen en objetivos inmediatos. Para Mendia, el planteamiento es el contrario. «No puede ser que por miedo a que cometan errores no los pongamos», reafirmando una apuesta que no depende del resultado puntual.
Todos son importantes
El discurso encaja además en un contexto más amplio. La UD Logroñés se encuentra a las puertas de certificar el playoff y, precisamente por ello, el entrenador entiende que es el momento de preparar a toda la plantilla. «Entrar al playoff con once jugadores es muy complicado», advierte, justificando así la necesidad de dar protagonismo a perfiles como el de Larrea.
No se trata, por tanto, de una decisión coyuntural, sino estructural. Mendia quiere ampliar el abanico competitivo del equipo y lo hace desde una convicción firme en el trabajo de cantera. «Tienen que estar preparados porque les va a tocar», señala, incluyendo en ese grupo a otros jóvenes que vienen apretando.
El mensaje final es tan claro como coherente con todo lo anterior: creer en la cantera implica sostenerla también en el error. Y en Beasain, más allá del resultado, Mendia decidió hacerlo público. Una declaración de intenciones que va más allá de un partido y que apunta directamente al modelo de equipo que quiere construir con la presencia de una Ciudad Deportiva que debe convertirse en un vivero para el primer equipo, entendiendo el posible fallo como un proceso más en el aprendizaje.


