La Rioja

Más desmadre de las despedidas de soltero en Logroño: procesión y karaoke

La llegada del buen tiempo y la cercanía de la temporada de bodas han vuelto a convertir a Logroño en uno de los destinos preferidos para celebrar despedidas de soltero. Este pasado fin de semana, el Casco Antiguo -y en especial la emblemática calle Laurel– fue escenario de decenas de grupos que, como es habitual en estas fechas, tomaron sus calles en busca de diversión.

No resultó extraño cruzarse con cuadrillas uniformadas con camisetas temáticas, disfraces de toreros o superhéroes, así como grupos de chicas luciendo las clásicas bandas que anuncian su inminente paso por el altar. Una estampa que, año tras año, se repite y que forma ya parte del paisaje festivo de la capital riojana en primavera.

Sin embargo, junto a quienes disfrutan del ambiente sin llamar en exceso la atención, también hubo espacio para escenas más controvertidas. La combinación de alcohol y desinhibición volvió a dejar imágenes que rozan lo bochornoso, protagonizadas por grupos que sobrepasaron los límites del civismo.

Pasada la medianoche del sábado, el entorno de la Laurel vivió uno de los episodios más llamativos del fin de semana. Varias despedidas improvisaron una peculiar «procesión» en la que una novia era portada a hombros entre vítores, a la que se sumó poco después un karaoke colectivo improvisado al ritmo de canciones de Nino Bravo, generando tanto curiosidad como incomodidad entre algunos viandantes.

A pesar de ello, en esta ocasión no se registraron incidentes de mayor gravedad, como los episodios de ‘balconing’ que en otras ocasiones han empañado este tipo de celebraciones, tras los que el Ayuntamiento abogaba por «identificar a los responsables y actuar en consecuencia», sancionando «oportunamente para no se vuelva a cometer».

El fenómeno llega, además, en un momento en el que la ciudad sigue reforzando su posicionamiento turístico. Esta misma semana, el alcalde, Conrado Escobar, destacaba en declaraciones a la Cadena SER que «Logroño está de moda», subrayando la apuesta municipal por “un turismo de calidad que permita compatibilizar la llegada de visitantes con la convivencia y el bienestar de los residentes”.

El reto, una vez más, pasa por encontrar el equilibrio entre el atractivo económico y festivo que generan estas celebraciones y el respeto al descanso y la vida cotidiana de quienes habitan en el corazón de la ciudad. Especialmente, después de que los vecinos del Casco Antiguo hayan visibilizado su hartazgo con el ruido del ocio nocturno a través de pancartas colgadas de sus balcones.

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