Que la imaginación de un niño no conoce límites era algo que ya sabíamos. Por ello, resulta de lo más interesante consultar su opinión para idear nuevas aplicaciones a la última tecnología del mercado.
La Asociación de Autofabricantes y Medialab han desarrollado este fin de semana en Gijón ‘Supergiz’, un taller dirigido a familias para la elaboración de prótesis utilizando impresoras 3D. El objetivo, unir la fantasía de los más pequeños y el conocimiento de los adultos para desarrollar nuevas posibilidades en el mercado.
Y en esa ‘tormenta de ideas’, la de un niño riojano sobresalió sobre el resto. A Lucas González, de Logroño, se le encendió la bombillita: «Me gustaría tener una mano para poder coger la púa y tocar la guitarra». Otro pequeño, llegado desde Burgos, apostó por una pierna en forma de aleta para nadar en la piscina y otro abulense ‘pidió’ una mano robótica para jugar con los Lego.
Lo interesante de la iniciativa es que en la próxima sesión del taller, que se desarrollará a finales de enero, los pequeños empezarán a imprimir las prótesis que han ideado para probarlas en la tercera y última entrega de ‘Supergiz’. A Pablo Sáinz Villegas le sale competencia. Imaginación al poder.


