La Rioja

Los riojanos celebran la segunda estrella desde Nueva Jersey: «De la Fuente se lo merece todo»

De izquierda a derecha, Rubén Pinillos, Jorge Collado y Pablo Marín.

«¡La tenemos! ¡La segunda estrella ya es nuestra!», refleja Pablo Marín a casi 6.000 kilómetros de distancia, pero su emoción se siente tan cerca como si estuviera en su ciudad natal, en Logroño. Ese mensaje llegaba apenas unos minutos después de que el árbitro pitara el final del partido que llevó a España a la victoria del Mundial gracias al gol de Ferrán Torres ante Argentina.

Y poco después, este riojano y su grupo de amigos se desplazaban a Times Square a celebrar esa segunda estrella para la selección española. «Por fin la tenemos. Ha sido un día increíble, el final del viaje soñado y algo que recordaremos siempre», relata Marín, miembro de la peña oficial de la selección Española de Fútbol de Marea Roja.

Pablo Marín (derecha), junto a Rubén Pinillos y Jorge Collado.

En unas horas cogen el vuelo de vuelta a Barcelona «felices por haber vivido una experiencia única». «Era un viaje complicado tal como lo planteamos, porque vinimos desde cuartos para quedarnos hasta la final, confiando en los buenos resultados, y finalmente se ha dado todo para disfrutar de un sueño. Todo lo vivido y las ciudades visitadas ha cobrado más sentido si cabe porque volvemos a casa con la copa y la segunda estrella», celebra.

El logroñés, miembro de la peña oficial de la selección Española de Fútbol de Marea Roja, reconoce que en los momentos previos al inicio del partido la emoción estaba empañada por la gran afluencia de aficionados de Argentina. «Nos sentíamos inferiores en cuanto a afición porque estábamos muy pocos en comparación con ellos, pero en el terreno de juego éramos once contra once y ahí demostramos todo. España jugó como sabe, de maravilla, y disfrutamos un montón de un partidazo. Parecía que Argentina solo quería llegar a los penaltis y eso al final es una lotería, pero por fin llegó Ferrán para marcar el gol decisivo. En la grada fue una auténtica locura, Lloros, gritos, abrazos,…», relata.

Jesús Ochoa se dejó la voz, una vez más, desde la grada cantando «¡Campeones del mundo!» cuando la selección alzó la copa del mundo. «Lo de este domingo fue algo increíble, celebrando por todos aquellos que no pudieron estar con nosotros en el campo y poniendo fin a un mes impresionante en México y Estados Unidos. Argentina no fue un rival para España; España se lo merecía y tuvimos la gran suerte de no llegar a los penaltis porque si no igual sí habría habido problemas», reconoce.

Pone fin así a un viaje que «ha merecido mucho la pena, acompañando a La Roja y, como riojanos y logroñeses, apoyando a nuestro seleccionador Luis de la Fuente, que se lo merece todo», relata recordando cómo las banderas de España y las camisetas rojas tiñeron una pequeña parte de la grada del estadio de Nueva Jersey, y es que la afición de Argentina era mucho más numerosa. «Y aún así, logramos llevarnos nuestra segunda estrella bordada en el corazón. Esto ha sido algo indescriptible».

Jesús Ochoa (izquierda) junto con el resto de aficionados en el estadio de Nueva Jersey.

Ochoa recuerda, de hecho, cómo esta victoria estaba en sus sueños desde hace tiempo: «El año pasado, en las fiestas de San Mateo, me encontré con Luis de la Fuente y le dije que nos iba a dar un mundial, y mira, aquí lo tenemos. Es una suerte y un gran placer contar con este tipo de personas con unos grandes valores, como son la solidaridad, la lucha y la entrega. Todo ello nos ha llevado a ganar este mundial y eso es lo más importante. Él es el gran pilar».

«Todos sabemos que hay cosas más importantes en la vida que el fútbol, pero para los aficionados ganar un mundial es un sueño que muchas generaciones no pudieron vivir. Y, futbolísticamente hablando, es lo máximo a lo que se puede llegar por su dificultad y calado en una nación donde se ve esa unión», destaca.

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