La Rioja aparece en el mapa universitario español con una dimensión pequeña, pero con un rasgo que la distingue del resto. El último informe del Observatorio IUNE 2026, que analiza la actividad investigadora de las universidades españolas entre 2015 y 2024, confirma que la comunidad apenas representa el 0,7 por ciento de la producción científica del sistema universitario español. Sin embargo, también la sitúa entre los territorios donde la universidad privada tiene un mayor peso relativo en la generación de publicaciones científicas.
El dato resume bien la posición riojana: poca masa crítica en términos absolutos, pero una estructura singular dentro del conjunto nacional. La Rioja suma 5.041 publicaciones científicas en el periodo analizado. De ellas, 2.998 proceden del sistema universitario público (Universidad de La Rioja) y 2.043 del privado (Universidad Internacional de La Rioja). En porcentaje, el 59,5 por ciento corresponde a la universidad pública y el 40,5 por ciento a la privada. Solo Navarra, con un 68 por ciento de aportación privada, supera ese peso relativo.
El contraste con las grandes regiones universitarias es evidente. Cataluña concentra el 23,8 por ciento de la producción científica nacional, Madrid el 18 por ciento, Andalucía el 14,9 por ciento y la Comunidad Valenciana el 11,2 por ciento. Esas cuatro comunidades agrupan la mayor parte de las publicaciones del país, muy por encima del resto de territorios. La Rioja, por población, tamaño universitario y tejido investigador, juega en otra escala. Pero el informe permite leer algo más que el volumen: permite observar cómo se reparte la investigación dentro de cada sistema autonómico.

Investigadora de la Universidad de La Rioja.
Y ahí La Rioja adquiere un perfil propio. Mientras en Cataluña la universidad privada aporta el 6,5 por ciento de las publicaciones de la comunidad, en Madrid el 9,5 por ciento y en Andalucía apenas el 1,1 por ciento, en La Rioja ese porcentaje se eleva hasta el 40,5 por ciento. El Observatorio IUNE subraya precisamente que Navarra y La Rioja destacan por el alto peso de su sistema universitario privado, un fenómeno que no se reproduce con la misma intensidad en la mayor parte del país.
La fotografía riojana se entiende mejor dentro de una tendencia nacional. El informe constata que la producción científica española sigue apoyándose de forma abrumadora en la universidad pública. En el conjunto del Sistema Universitario Español, las universidades públicas concentran más del 95 por ciento de las publicaciones registradas en Web of Science durante la década 2015-2024. En total, el sistema español alcanza 668.593 publicaciones, con un crecimiento sostenido hasta 2021 y un ligero descenso posterior, asociado probablemente al efecto de la pandemia.
La universidad privada, en cambio, parte de cifras mucho más reducidas, pero ha ganado presencia durante el periodo. Su volumen de publicaciones pasó de representar el 6,4 por ciento en 2015 al 10,4 por ciento en 2024 dentro del conjunto nacional. El crecimiento medio anual fue mayor que el de la pública, aunque desde una base mucho más pequeña. Esa es una de las claves para interpretar el caso riojano: la comunidad no destaca por liderar el volumen científico, sino por anticipar una composición del sistema en la que la aportación privada tiene un peso muy superior al promedio español.
El informe también introduce matices importantes. El aumento de la presencia privada no significa necesariamente una mayor productividad por docente. De hecho, IUNE señala que las universidades públicas muestran un rendimiento superior en publicaciones por profesor. En 2024, el promedio de publicaciones por profesor en el sistema público se situó en 1,33, mientras que en el privado descendió hasta 0,28. Solo tres universidades privadas superaron ese año el promedio de un artículo por profesor.
Presencia y visibilidad
Ese contexto obliga a leer los datos riojanos con equilibrio. La Rioja cuenta con una aportación privada relevante, pero el sistema público sigue generando la mayor parte de la producción científica de la comunidad. La diferencia, en comparación con otras regiones, es que el bloque privado tiene aquí una capacidad de presencia mucho más visible. En comunidades como Galicia, Asturias, Extremadura, Baleares o Castilla-La Mancha no se registra aportación del sistema universitario privado en la tabla autonómica del informe.

Reciente acto de graduación en la Universidad Internacional de La Rioja.
La producción científica riojana queda lejos de los grandes polos investigadores, pero supera el simple papel testimonial si se observa desde la estructura. Sus 5.041 publicaciones suponen una cifra modesta en el conjunto nacional, aunque suficiente para reflejar una doble vía universitaria: la del sistema público, que sostiene el peso principal de la investigación, y la del privado, que aporta cuatro de cada diez documentos científicos registrados en la comunidad.
El informe IUNE también permite situar esa realidad dentro de los grandes movimientos del sistema universitario español. En la última década, el número de profesores permanentes creció un 26,7 por ciento en el conjunto del sistema, pero ese aumento se explica sobre todo por la expansión de las universidades privadas. Mientras estas incrementaron su profesorado un 203,6 por ciento, las públicas redujeron sus plantillas un 3,99 por ciento.
En paralelo, la universidad pública sigue concentrando la mayor parte del reconocimiento investigador. Según el informe, el 91,82 por ciento de los sexenios de investigación correspondieron a profesores de universidades públicas, que pasaron de 6.065 sexenios en 2015 a 15.031 en 2024. Las privadas han triplicado sus sexenios en el periodo, pero su promedio sigue siendo mucho más bajo: 0,06 por profesor frente a 0,25 en la pública.
La Rioja queda, por tanto, en una posición de contraste. No compite con Cataluña, Madrid, Andalucía o la Comunidad Valenciana por volumen, ni aparece entre los grandes motores científicos del país. Pero sí ofrece una de las fotografías más particulares del sistema universitario español: una comunidad pequeña, con producción limitada, en la que la universidad privada alcanza un peso relativo muy superior al habitual y en la que la universidad pública conserva, pese a todo, la mayoría de la actividad investigadora.
El resultado es un papel discreto, pero no irrelevante. La aportación riojana al conjunto nacional es reducida, aunque su composición interna la convierte en un caso singular dentro del mapa universitario español. En un sistema dominado por la investigación pública y por los grandes polos metropolitanos, La Rioja destaca precisamente por otra cosa: por mostrar cómo una comunidad pequeña puede tener una estructura científica propia, marcada por la convivencia entre universidad pública y privada y por un equilibrio distinto al de la mayoría de autonomías.


