Un nuevo modelo matemático podría permitir mejorar la detección del cáncer colorrectal, al detectar variables que inducen un alto riesgo de padecer la enfermedad y, según el nivel de riesgo, asignar una prueba a cada persona.
Investigadores del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT-CSIC) y de la Universidad de La Rioja han desarrollado un modelo matemático para identificar la mejor estrategia para la detección precoz de ese tipo de cáncer, y han comprobado que una estrategia para establecer el cribado basada en un enfoque personalizado incrementa el número de casos incipientes detectados, empleando los mismos recursos que con la actual estrategia.
Los investigadores han subrayado que su propuesta permitiría evaluar de forma exhaustiva los programas nacionales de cribado existentes para el cáncer colorrectal, así como compararlos con otras estrategias; han publicado los resultados de su trabajo en la revista Computers in Biology and Medicine.
El colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común a nivel mundial, ya que representa el 10 por ciento de casos y el 12 por ciento de las muertes por causas oncológicas, y para hacerle frente, la detección temprana es fundamental, ha destacado el CSIC.
Habitualmente, la mayoría de los programas de detección se basan únicamente en la edad de la población susceptible, y se realiza el mismo tipo de prueba a todas las personas mayores de cierta edad, con el fin de detectar casos tempranos.
El modelo, diseñado por Daniel Corrales y David Ríos, investigadores del CSIC en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), junto con Marino José González, de la Universidad de La Rioja, identifica un conjunto de características que se asocian con la alta probabilidad de padecer este tipo de cáncer.
Estas incluyen, además de la edad –que se confirma como la variable con mayor asociación con la enfermedad–, la presencia de otras dolencias como diabetes e hipertensión, el consumo de tabaco y alcohol, o el índice de masa corporal, y a partir de esta información, el estudio establece un nivel de riesgo para cada persona, a la cual se sugiere un tipo de acción para la detección temprana de la enfermedad.
Según el estudio, en los casos de riesgo medio, la prueba actual –basada en detección de sangre en heces– es la más eficiente, pero si el riesgo es más elevado, convendría usar otro tipo de test, como una prueba de ADN en heces, han señalado los investigadores.


