En una sociedad donde las redes sociales se asocian frecuentemente con distracción o entretenimiento, cada vez más docentes descubren su potencial para enriquecer el proceso de enseñanza y aprendizaje. Y si no que se lo digan a Raquel, Enrique y Guillermo, tres profes riojanos que se han aventurado a usar estas plataformas para conectar con sus alumnos y familias, compartir recursos y expandir sus métodos de enseñanza más allá del aula.
Raquel Macarrón, especialista en bilingüismo, comenzó a compartir contenido educativo en las redes «hace muchos años cuando no era tan fácil encontrar ideas ni materiales». Su primera intención era intercambiar ideas y recursos con otros compañeros. «Al principio, solo quería conectar con otros profesores y compartir material. Pero con el tiempo, me di cuenta de que los padres de mis alumnos también seguían la cuenta», comenta Raquel. Así, sus redes se han ido convirtiendo en una ventana donde «las familias pueden ver cómo trabajamos, qué hacemos y por qué».
En sus publicaciones, Raquel comparte recursos que funcionan en el aula, reflexiones educativas, recomendaciones de libros y materiales relacionados con la enseñanza del inglés. «No es copiar, es aprender unos de otros y adaptar ideas a nuestro contexto». También subraya el valor de las redes como herramienta de formación continua: «Te conectan con gente que está haciendo lo mismo que tú. Te permiten descubrir recursos y seguir aprendiendo».

Y, visto lo visto, aunque su propósito inicial no era involucrar a las familias, Raquel valora profundamente el vínculo que se ha creado con los padres. «Me ha sorprendido ver cómo se han interesado tanto por lo que hacemos en clase. Muchas veces, los niños no cuentan nada en casa, pero a través de las publicaciones pueden ver un poco más de nuestro día a día». Una interacción clave que se ha convertido en un canal de comunicación entre familias y profesores.
YouTube como recurso educativo para la enseñanza musical
Enrique Cerezo es profesor de música con más de 30 años de experiencia y utiliza plataformas como YouTube y blogs para compartir partituras, recursos didácticos y materiales interactivos con sus estudiantes. Creó la cuenta hace 15 años, cuando llegó al colegio Las Gaunas. En ese momento, Enrique se dio cuenta de que las clases de música (tan solo una hora a la semana) no eran suficientes para que los estudiantes practicaran lo que iban aprendiendo, especialmente aquellos que estudiaban en conservatorios o escuelas de música fuera del aula, así que comenzó a compartir partituras y recursos a través de un blog y YouTube.
«Al principio, todo era para facilitarles la práctica en casa. Subía partituras para flauta dulce y otros instrumentos que los estudiantes podían utilizar para tocar en familia», recuerda Enrique. A medida que su canal creció, también creó su comunidad. Sus alumnos y las familias comenzaron a interactuar con sus contenidos y Enrique se sorprendió al ver que era seguido incluso por personas fuera de La Rioja. «Me han escrito desde México, Brasil… dándome las gracias».

Un canal que se ha convertido, sin duda, en un recurso clave para la educación musical. Entre otras cosas porque se suben partituras que atraen los intereses de los estudiantes con canciones de artistas actuales. Esta ha sido una de sus estrategias para mantener a los jóvenes motivados. «Las partituras no solo son educativas, sino que trato de incluir música que les guste, porque así se sienten más identificados y tienen ganas de tocar», explica Enrique.
En relación al impacto que tienen las redes sociales en el aprendizaje de los alumnos, este profesor destaca que las nuevas tecnologías no son «una varita mágica» ni la clave del éxito, pero sí facilitan el proceso. «Las nuevas tecnologías pueden ser una excelente herramienta educativa, pero el esfuerzo y la motivación del estudiante siguen siendo esenciales». En su caso, los recursos interactivos como las partituras digitales permiten que los estudiantes practiquen de manera más eficiente, pero el compromiso del alumno con la música sigue siendo el factor determinante.
Creando comunidad educativa
Guillermo Medrano es docente de Tecnología de secundaria y lleva más de quince años compartiendo recursos educativos en Internet. Empezó en 2009 con un blog en el que subía textos, dibujos e infografías sobre metodologías activas. Su objetivo entonces, como ahora, estaba claro: compartir lo que aprendía para ayudar a otros docentes. «La filosofía de compartir siempre me ha acompañado. Aprendí mucho de otros profesores en la red y sentí que debía aportar también mi granito de arena».
Con el tiempo, su actividad en internet evolucionó y comenzó a crear contenidos no solo para otros profesores, sino también para sus propios alumnos. “Pensé que si a mí me había servido compartir, ellos también podían beneficiarse de eso». Y es que, tal y como destaca Guillermo, «subir clases online facilita mucho el aprendizaje: pueden verlas cuando quieran, repasar, poner subtítulos, traducir si lo necesitan… La tecnología permite una educación más accesible e inclusiva».

Aunque ha utilizado múltiples plataformas, ahora se centra sobre todo en su blog, en YouTube y en redes oficiales del Ministerio. No utiliza redes como Instagram o TikTok por cuestiones de licencia, y porque «creo que no están pensadas para eso». Aun así, este profesor defiende el uso positivo de la tecnología en el aula. «Las redes o el móvil pueden ser destructivos si se usan mal, pero si se usan bien, son herramientas educativas muy potentes».
En sus clases de Tecnología los vídeos se han convertido en un recurso habitual. «Los alumnos están acostumbrados al formato vídeo. Aprenden con él fuera del aula, así que ¿por qué no dentro también? Les hablas en su idioma digital y lo valoran. Muchos llegan a clase, ven el vídeo y me dicen: ‘¡Salías tú!’. Es una forma de conectar con ellos desde el minuto uno».
Tanto para Raquel, como para Enrique y Guillermo, el objetivo es adaptar la enseñanza a los tiempos y aprovechar las herramientas disponibles para hacer el aprendizaje más cercano, accesible y significativo. «El contenido es el mismo que en un libro, pero presentado de forma que les resulta más atractiva a los jóvenes». Al final, se trata de estar donde ellos ya están.


