La Rioja

Los supermercados reciben el primer impacto tras el apagón

Largas colas para adquirir productos de primera necesidad

No han dado ni las tres de la tarde, es decir, poco más de dos horas de haberse producido el gran apagón, y los riojanos han tenido prisa -aprovechando la salida de los colegios de los más pequeños de la familia- para acudir al supermercado más cercano.

«Agua, yo creo que es lo principal», le explica un treintañero a su pareja cuando accedían al interior de un supermercado del centro de Logroño, atestado de clientes en busca de más o menos los mismos productos: agua, leche, huevos -para quienes tengan cocina de gas en casa-, embutidos y carnes envasados al vacío. No es un lunes para el producto fresco. Hay preocupación con los frigoríficos y los congeladores.

Filas cada vez más importantes, largas, con los carros cada vez más llenos, en un nuevo ejemplo de que la falta de información, la precaución y también algo de miedo disimulado conduce a los riojanos a los supermercados para garantizarse productos para este primer impacto. Nadie sabe la duración de esta crisis energética nacional.

«Veremos cuándo se soluciona todo esto», le indica una mujer a quien le precede en la fila. Se nota cierta tensión en sus palabras, esa habitual reacción humana de «qué más nos puede pasar», quizás con la pandemia aún fresca pese haber pasado ya un lustro desde que diera inicio.

Un supermercado a dos velocidades. La de los clientes, a un ritmo inferior, sabedores de los muchos minutos que van a transcurrir hasta llegar a la zona de pago correspondiente. Y por otro lado, el ritmo de los empleados, de cajeros de reponedores. Unos pasando pedidos, y otros, los segundos, reponiendo y subiendo y bajando los paneles de protección térmica para los lineales de congelados y frescos que requiere de refrigeración.

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