La catedrática de Anatomía y Embriología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, María Trinidad Herrero, distinguida con el título de Riojana Ilustre 2025, ha dicho este miércoles a EFE que «hay que cambiar el estilo de vida para vivir más años, pero con mejor calidad».

FOTO: Universidad de Murcia.
Herrero (Calahorra, 1961), afincada en Murcia desde hace 32 años, ha asegurado que «los reconocimientos de la tierra saben mejor, porque es donde permanece el cerebro emocional». Académica de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España, con el sillón número 31, es profesora de Anatomía Humana desde hace 39 años y dirige el Instituto Universitario de Investigación en Envejecimiento de la Universidad de Murcia.
Esta investigadora, estudió en la Universidad de Navarra Medicina y Cirugía (1979-1985) y se doctoró en 1987; después se licenció en Periodismo (2012) y en Publicidad y Relaciones Públicas (2014) en la Universidad de Murcia. Durante toda su carrera, ha sido profesora en universidades de Italia, China, Canadá, Chile y Hungría; ha publicado más de 200 artículos de investigación y ha sido investigadora principal en más de 30 proyectos, entre otros trabajos.
Sus principales líneas de investigación son: longevidad, envejecimiento cerebral, neuroinflamación, neurometría, estrés y ansiedad, enfermedad de Parkinson y Alzheimer y medicina de género.
Referentes femeninos ocultados
Ha reconocido que, «durante muchísimos años, los referentes femeninos en la ciencia y la investigación se han ocultado». Según Herrero, «cuando preguntas a las niñas y a los niños por alguien que haya descubierto algo, siempre piensan en un varón», por lo que ha reivindicado más visibilidad para las figuras femeninas con el fin de que haya más jóvenes que se quieran dedicar a la ciencia.
«Pero yo no soy un referente, lo que tengo es mucha edad y he trabajado mucho. Hay otras mujeres que han que han tenido que luchar mucho más que yo», ha admitido.

FOTO: Universidad de Murcia.
Respecto a sus ámbitos de investigación, ha indicado que la enfermedad de Parkinson, de la que se tiene la primera descripción en 1817 aunque aun no se conoce su causa, pero en los últimos 75 años se ha avanzado mucho hasta convertirla en una patología crónica.
Al igual que el mal de Alzheimer, es una enfermedad degenerativa progresiva, por lo que los tratamientos que se investigan no son curativos, ha agregado, aunque gracias a la investigación se ha conseguido ralentizar su progresión y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Defensora de la huerta
Respecto al envejecimiento fisiológico, ha abogado por investigar para desacelerar su progresión, de modo que «las personas vivan más años, pero con mejor calidad de vida». En este sentido, ha defendido el consumo de las verduras y hortalizas de Calahorra, porque este tipo de alimentación es «parte esencial del bienestar y la salud del ser humano, ya tienen grandes nutrientes y además aportan también minerales y vitaminas».
Sobre la divulgación científica, ha subrayado que «hay que formarse» muy bien antes, porque actualmente «hay un derroche de información», de modo que no se puede «confiar en cualquier ‘influencer’, porque algunos hablan de temas en los que no son expertos». «Yo soy muy cuidadosa, hay que ser muy responsable, y que lo que se diga, esté contrastado con la realidad de resultados científicos», ha concluido.


