Tras vencer al Santutxu por 7-1, el Juvenil A de la UD Logroñés, que milita en División de Honor, se ha asegurado la permanencia a falta de cinco jornadas. Desde que ascendieran en 2019, han permanecido seis temporadas consecutivas en la máxima categoría del fútbol juvenil español. Una racha que iguala a la que cosechó el extinto CD Logroñés entre la 1995/96 y la 2000/01. Seis cursos consecutivos en la élite son un mérito incuestionable para los muchachos entrenados por Toño Jubera. Una camada repleta de riojanos que rebosa futuro y un sueño compartido, llegar al primer equipo en un futuro.
Ahora mismo, los blanquirrojos son quintos en liga, con 42 puntos y 58 goles a favor. Nadie ha marcado más que ellos en liga. Además, llegan al tramo final de liga en un gran estado de forma. Son los líderes de la segunda vuelta, donde han cosechado 23 puntos de 30, con, por ejemplo, un histórico triunfo en Zubieta ante la Real Sociedad. Lo sabe bien su técnico, Jubera, que se reconoce contento por el rendimiento de los suyos: «Llevamos una temporada muy completa. Queremos llegar hasta el final y cuanto más arriba acabemos, mejor».
La competición tiene una particularidad. Al final de la primera vuelta, los cuatro primeros se clasifican para la Copa del Rey juvenil. No llegaron a ese nivel los riojanos por varios pinchazos en casa durante la primera vuelta del campeonato. Pero eso no modifica un ápice su temporada. Porque ahora mismo, la UD Logroñés solo está por debajo en la tabla de las canteras del fútbol profesional: Athletic Club, Osasuna, Real Sociedad y Alavés. Y por delante de la del Eibar, por ejemplo. «Son equipos de jugadores elegidos. Nosotros nos estamos acercando, ya podemos competir sin que nos saquen los colores. Tener la Ciudad Deportiva también ayuda», explica Jubera.
Un ejemplo de esto es el fichaje del atacante Manex Rezola, de solo 18 años y uno de los futbolistas con más proyección dentro de la cantera. No en vano, lleva siete tantos y ya ha entrenado con el primer equipo durante varias semanas, aunque todavía no ha entrado en ninguna convocatoria. Vasco, tiene ofertas de grandes equipos de División de Honor, pero ha decidido quedarse en Logroño por las instalaciones de primer nivel, más una residencia donde los futbolistas pueden vivir con todas las comodidades mientras realizan también sus estudios. Es un ejemplo de que la UD Logroñés, a pesar de estar en Segunda Federación, logra captar y retener talento.

Manex Rezola, entrenando con el primer equipo en la Ciudad Deportiva
Toño, ex jugador del antiguo CD Logroñés, comanda un grupo de jóvenes con calidad que se ha curtido a fuego lento. Algunos de ellos se formaron con él desde Juvenil Nacional (segunda categoría) y llevan hasta cuatro años con él. Otros, como Manex, llegaron el pasado verano. «Es una quinta muy buena la que ha pasado este año por Juvenil A y se espera muchísimo más de ellos», explica Jubera. Cumplida su etapa juvenil, un gran número de futbolistas continuará su progresión hacia el filial, en el camino hacia el primer equipo. «Creemos que pueden seguir progresando».
Otra figura destacada en el Juvenil A de la UD Logroñés es la del riojano David González. Pese a su lesión durante cinco partidos, ya ha marcado catorce tantos. Su nombre se une al citado Manex Rezola, a Eder Larrea o a otros frecuentes titulares, como Iñaki Campos, Villamor o Iván Oliva. Todos ellos son muy importantes para un Jubera que mira más allá del puro resultado. «Más que la clasificación, nos importa que se formen, que aprendan a competir en una categoría tan complicada», apunta su técnico.
La Ciudad Deportiva, una atracción global
En su intento por adaptarse a un mundo tan globalizado, la UD Logroñés mira hacia el mundo. Muestra de ello es el fichaje del atacante sueco Olsson, que le marcó a la Txantrea el pasado fin de semana y ya suma seis. Como subraya Jubera, su historia es curiosa: «El año pasado estuvo, pero no se le pudo hacer la ficha por ser menor de 18». Con la mayoría de edad cumplida, el cuerpo técnico espera mucho de él. Desde el club, se valora la Ciudad Deportiva como un atractor de talento de cualquier parte del mundo.

Partido amistoso ante el Juvenil A del Real Madrid.
Lo será más, desde luego, cuando la entidad suba categorías. Pero una instalación propia siempre suma. Olsson puede fijarse en el ejemplo del indonesio Marcel. En virtud a un convenio, llegó al club blanquirrojo. Disputó la División de Honor, gustó y ya está en el filial. Con el Promesas, en este mismo mes de marzo, celebró un gol ante el Balsamaiso. Quién sabe si en el futuro puede escapar hacia el primer equipo. Esas mismas intenciones tendrá Olsson, con ganas de escalar niveles dentro de la entidad.
Para el cuerpo técnico, la idea es mantener a los futbolistas con ilusión, inculcarles la idea de juego y si es posible, «mantener su nivel altísimo». No es flor de un día. De las últimas ocho temporadas, la UD Logroñés ha estado siete en División de Honor. Pese a los progresos y a contar con una instalación propia, sigue siendo complicado competir frente a canteras potentísimas del País Vasco o de Navarra. «Estamos haciendo las cosas bien, nos estamos consolidando, también en la forma de captar la atención de jugadores para formarse», valora Jubera.
En tiempos donde el primer equipo deambula por Segunda Federación casi sin ilusiones ni posibilidad de disputar el playoff de ascenso, las alegrías las provoca el fútbol base. Ya lo ha expresado en varias ocasiones Félix Revuelta, el propietario del club, «la Ciudad Deportiva solo me da alegrías y el primer equipo casi no me ha dado ninguno». Son los tiempos que tocan vivir. Los chavales son las semillas del futuro, así que puede que esta camada traiga tiempos mejores.


