La vida está hecha para los valientes y la historia de Javier González es la de un hombre que ha sabido adaptarse a las oportunidades. De farmacéutico rural a empresario del sector estético.
“Cuando acabé Farmacia con 24 años no había nada de trabajo. Es más, yo trabajaba quince días al año como mucho», recuerda Javier. En su búsqueda de un futuro estable, dio la casualidad de que estando un día en el Colegio de Farmacéuticos vio en la pared «un mapa inmenso» de La Rioja con una chincheta por cada farmacia que había. Logroño y La Rioja Baja copaban los pinchazos, sin embargo había una zona tremenda sin servicio, Las 7 Villas.
«Pedí allí la farmacia y me la concedieron en Viniegra de Abajo al cabo de dos años. Me dejaron unas cuadras, las arreglé y así empecé. Estuve diez años yendo por Mansilla, Villavelayo, Canales, Brieva y Ventrosa». Así conoció a su mujer, «que subió a hacer una guardia de médico».

Foto: Fernando Díaz
Tras esos años le concedieron la farmacia de Alfaro, donde estuvo tres y regresó a Logroño donde abrió la farmacia Mercedes. Catorce años después y viendo que su etapa de farmacéutico «ya ha acabado y mis hijos tampoco han tirado por esta profesión» ha cambiado el chip y se ha embarcado en un centro médico estético que lleva el nombre de su abuela, su madre y su hija: Vyctoria. “Siempre me ha gustado la medicina, quizá en otra vida hubiera sido médico, así que ahora pongo toda mi energía en levantar este proyecto».
Un centro basado en la calidad y la especialización
El germen de Vyctoria nació como una parafarmacia, pero el mercado le mostró a Javier otro camino. “Pusimos una máquina de radiofrecuencia en una esquina y resultó ser lo que más facturaba. Me di cuenta de que el futuro estaba ahí.” Así, poco a poco, fue transformando el negocio hasta consolidarlo como un centro de estética avanzada.

Foto: Fernando Díaz
Vyctoria abre sus puertas con una apuesta clara por la innovación y el trato personalizado, ofreciendo a los logroñeses un nuevo referente en medicina estética. Para diferenciarse, no solo cuenta con especialistas de primer nivel, sino también con tecnología puntera. «Voy a ferias, investigo las mejores máquinas, escucho a los expertos. Si una técnica funciona, quiero tenerla», afirma. Su objetivo es claro: ofrecer tratamientos eficaces y seguros, con resultados visibles y los mejores profesionales, entre las que se encuentra la doctora Ana Ferrer.
Una belleza global y pionera
La medicina estética ha dejado atrás la visión centrada únicamente en tratamientos aislados y avanza hacia un enfoque más integral, donde el diagnóstico abarca la totalidad del rostro y sus procesos de envejecimiento. «Se está pareciendo cada vez más a una medicina con un diagnóstico global del paciente», explica la doctora Ana Ferrer, quien destaca que ya no se trata solo de solicitar tratamientos específicos como el aumento de labios o la corrección de ojeras, sino de comprender el rostro en su conjunto.
El envejecimiento afecta no solo a la piel, sino también las estructuras óseas y musculares. «Cuando envejecemos se pierden volúmenes porque se pierde hueso, se pierde grasa y elastina», explica la doctora Ferrer. Este proceso encadenado da lugar a la flacidez y la pérdida de definición en el rostro.

Foto: Fernando Díaz
Durante años, la solución se centró en reponer volúmenes con rellenos, pero actualmente la tendencia ha cambiado. «Ahora se ve que no solo importa el volumen, sino también la calidad de la piel», afirma. «Al final, la piel es el órgano que envuelve todo el rostro, y una piel cuidada es clave para conseguir resultados naturales».
Para abordar estos cambios, la medicina estética cuenta con diferentes opciones terapéuticas. «Si hay una pérdida de volumen, hay que recuperarlo con fillers como el ácido hialurónico». Pero para mejorar la calidad de la piel, existen tratamientos basados en fuentes de energía como la radiofrecuencia y la medicina regenerativa.
«La medicina regenerativa es aquella que desencadena los estímulos necesarios para que el propio cuerpo repare y regenere los tejidos». Estos tratamientos pueden basarse en dos enfoques: provocar una microlesión en la piel para activar su proceso de recuperación natural —mediante técnicas como el láser— o introducir directamente sustancias que estimulen la regeneración sin causar daño.
Esto se puede hacer con inductores de colágeno o los tratamientos más novedosos, como el plasma rico en plaquetas (PRP), los polinucleótidos o los exosomas, que ofrecen diferentes mecanismos de acción según las necesidades de cada paciente.

Foto: Fernando Díaz
El PRP es un tratamiento pionero en la aplicación de medicina regenerativa en Logroño. «Se obtiene de la propia sangre del paciente, se centrifuga y se extrae la parte con mayor concentración de plaquetas», explica Ferrer. «Cuando esas plaquetas se rompen, liberan factores de crecimiento que estimulan la producción de colágeno y elastina, mejorando la firmeza y luminosidad de la piel».
Cada tratamiento tiene indicaciones concretas, y la elección depende del estado de la piel del paciente. «El PRP es más útil cuando hay poros dilatados y pérdida de firmeza, mientras que los polinucleótidos funcionan muy bien en pieles finas y deshidratadas», aclara.
La doctora Ferrer insiste en que, más allá de los tratamientos, es fundamental adoptar un enfoque global. «No sirve de nada infiltrarse ácido hialurónico o PRP si luego no lo combinas con aparatología, una buena cosmética en casa y hábitos saludables», advierte. «Si no hay un tratamiento integral, los resultados no serán óptimos».
Potenciar la mejor versión
Clínica Vyctoria también ofrece tratamientos corporales y capilares para mejorar la firmeza, la tonificación muscular y la circulación sanguínea. Entre ellos, la radiofrecuencia, que transforma la energía eléctrica en calor y estimula la producción de colágeno y elastina; la criolipólisis y la presoterapia, que ayudan a reducir grasa localizada y mejorar la circulación; la electroestimulación muscular (EMS), especialmente utilizada en el postparto para recuperar el tono abdominal; y el Indiba capilar, una radiofrecuencia aplicada al cuero cabelludo que fortalece el cabello y frena su caída.

Además, uno de los tratamientos estrella es el láser médico, utilizado para la depilación. “En depilación utilizamos un láser que prácticamente no duele, lo que ha animado a muchas personas a dar el paso».
Con estos avances, la medicina estética se aleja de los tratamientos aislados y avanza hacia una visión más holística, donde el objetivo no es solo rejuvenecer, sino potenciar la mejor versión de cada paciente de manera natural y progresiva.


