Con más de 60 años de historia en La Rioja, la empresa familiar Ismael Andrés se ha consolidado como un referente en el sector de la construcción. Especializados en obra pública, especialmente en la construcción y mantenimiento de carreteras, y fundada a finales de los años 50, la compañía comenzó con trabajos sencillos y un crecimiento progresivo que le permitió afianzarse en el mercado. En los años 80, con la incorporación de la segunda generación, la empresa dio un salto tecnológico mediante la inversión en maquinaria e instalaciones para la producción de aglomerado asfáltico, lo que le permitió posicionarse estratégicamente en un momento clave para el desarrollo de infraestructuras en España.
Actualmente, Ismael Andrés se encuentra en un proceso de relevo generacional, en el que la tercera generación está asumiendo nuevas responsabilidades y liderando una transformación estratégica mirando siempre hacia el futuro. Conscientes de los cambios en el mercado y la evolución de la demanda en el sector de la construcción, la empresa ha decidido diversificar sus actividades para expandirse hacia nuevas áreas. Esta estrategia busca, no solo adaptarse a un entorno en constante cambio, sino también aprovechar la experiencia y el conocimiento técnico adquiridos a lo largo de estas décadas.
Para ello, la compañía ha desarrollado un plan estratégico que le permite identificar oportunidades en sectores emergentes dentro de la construcción y las infraestructuras que les permita ampliar su enfoque y asegurar su sostenibilidad a largo plazo. Con esta nueva etapa, Ismael Andrés busca mantener su legado, seguir aportando valor a la sociedad y consolidarse en nuevos mercados sin perder su esencia como empresa familiar.

Miguel Andrés en las instalaciones que la firma tiene en La Rioja. Fernando Diaz/Riojapress.
Esta estrategia de expansión se está materializando en obras clave, como la conducción de agua entre Laguardia y Oyón para el Consorcio de Aguas de Rioja Alavesa. En el sector energético, la empresa ha iniciado su incursión en la obra civil para infraestructuras de parques renovables, abriendo nuevas oportunidades sin perder su esencia técnica. La experiencia acumulada en décadas de trabajo y su capacidad para afrontar proyectos complejos dan garantías de éxito a sus clientes tanto lleguen desde la administración pública como de empresas privadas.
A lo largo de su trayectoria, la empresa ha participado además en proyectos emblemáticos que han supuesto retos tanto técnicos como de gestión. Uno de los más destacados ha sido su papel en la UTE que construyó la nueva estación de autobuses de Logroño, una obra de gran complejidad que requirió la coordinación entre diversas empresas y administraciones, incluyendo el Gobierno de La Rioja, el Ayuntamiento y ADIF. Este proyecto, además de su relevancia urbana, representó un desafío significativo en términos de planificación y ejecución, reforzando la capacidad de Ismael Andrés para gestionar infraestructuras de alto nivel.
Otro ejemplo de su capacidad técnica es la construcción del tramo de carretera entre Santa Cruz de Campezo y San Vicente de Arana en Álava, una obra que presentó importantes desafíos en un entorno montañoso. Asimismo, la empresa ha desarrollado infraestructuras clave en movilidad sostenible, como el carril bici entre Logroño y Villamediana. En este último proyecto, el equipo tuvo que enfrentarse a problemas imprevistos, como el nivel freático en un paso inferior y la necesidad de modificar estructuras en el Puente Madre. Estas experiencias demuestran la capacidad de Ismael Andrés para adaptarse a entornos complejos y ofrecer soluciones innovadoras que garantizan la calidad y funcionalidad de cada obra.

La empresa cuenta en la actualidad con más de 60 empleados. Fernando Diaz/Riojapress.
La solidez de Ismael Andrés radica en su estructura operativa. Compuesta por más de 60 empleados y una amplia flota de maquinaria propia tienen la capacidad de abordar proyectos con autonomía y garantizar la calidad en la ejecución. La empresa cuenta con equipos de movimiento de tierras, camiones, plantas de hormigón y producción de áridos, lo que minimiza su dependencia de terceros y ofrece garantías adicionales a sus clientes.
Además de su presencia en La Rioja y Álava, la compañía ha ejecutado proyectos en Navarra, colaborando con administraciones locales y mancomunidades en la mejora de infraestructuras. En el ámbito de la conservación, Ismael Andrés mantiene un contrato con el Ministerio de Transportes para el mantenimiento de firmes en varias carreteras de la región, contribuyendo a la seguridad vial y al mantenimiento de las infraestructuras públicas.
Con un enfoque estratégico basado en la innovación, la diversificación y el aprovechamiento de su capacidad técnica, Ismael Andrés sigue consolidándose como un actor clave en el sector de la construcción. Su combinación de tradición y modernidad le permite afrontar los desafíos del futuro sin perder su esencia como empresa familiar, manteniendo el compromiso con la calidad, la sostenibilidad y el desarrollo de infraestructuras clave para la sociedad.


