Logroño amanecía este viernes sobrecogida por el terrible asesinato revelado tras el hallazgo de dos cadáveres calcinados en una antigua sucursal bancaria de la calle San Millán. La Policía avanza en las investigación del macabro suceso y por el momento hay dos detenidos por el asesinato de los indigentes, aunque no descarta que puedan practicarse nuevos arrestos.
Este fatal suceso engrosa las páginas más tenebrosas de una comunidad poco habituada a episodios de esta naturaleza, si bien en poco menos de cinco años son ya catorce los asesinatos registrados en ella. Repasamos cada uno de ellos.
Un crimen sin responsables localizados
El precedente inmediatamente anterior al asesinato de este viernes en Logroño nos remonta a una ciudad de Haro inmersa en sus Fiestas de la Vega. El pasado 7 de septiembre un rumor sobrecogía a la ciudad: los servicios de emergencias encontraban sin vida a un hombre de 61 años en el interior de su vivienda en la calle Italia.

Las extrañas circunstancias que rodearon al hallazgo del cadáver -la víctima, un viejo conocido por su actividad en el menudeo de estupefacientes, presentaba evidentes signos de violencia- condujeron de inmediato a la Guardia Civil a encaminar la investigación hacia la vía del asesinato. Sin embargo, seis semanas después de la comisión del crimen, las pesquisas aún no ha llevado a la detención de los implicados en el asesinato.
Una «mala mirada» con consecuencias fatales
Lo que debía ser una velada de fiesta para despedir el año acabó en tragedia en ‘La Zona’ de Logroño. La pasada Nochevieja, en torno a las seis de la madrugada, una discusión acabó con dos hermanos -de 31 y 19 años, nacionalidad española y ascendencia ecuatoriana- agrediendo a un hombre de 61 años, que cayó al suelo inconsciente y sufrió un impacto contra el suelo en la cabeza que le llevó a la muerte dos días después en el hospital.

Al detallar las claves del operativo que condujo a la detención de los dos hermanos (uno de ellos, con antecedentes por homicidio) y la pareja de uno de ellos, la Policía reveló que «una mala mirada» desencadenó la pelea mortal.
Terror en el centro de salud
El 4 de septiembre del pasado año un suceso conmocionó a la comunidad sanitaria riojana. Un coche conducido por un joven con trastornos mentales irrumpió a toda velocidad en el aparcamiento de ambulancias del Centro de Salud de Haro, provocando la muerte en el acto del joven sanitario Manuel Montoya (32 años) y dejando otros cinco heridos en un atropello múltiple.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Según explicó la Guardia Civil, el detenido (un joven de 26 años, natural de Vizcaya) conducía un todoterreno en el que también viajaban sus padres y se dirigía al centro de salud para recibir tratamiento. Durante el trayecto, sintió que le perseguían y empezó a circular a gran velocidad hasta arrollar a quienes encontró a su paso en el centro sanitario. El Instituto Armado le imputa un delito de homicidio y cinco delitos por homicidio en grado de tentativa.
Un terrible crimen machista
El 8 de julio de 2023, un escalofrío recorrió Logroño durante una calurosísima jornada de sábado. Una llamada ciudadana para alertar de la presencia de un hombre introduciéndose en el río Ebro junto a tres menores desencadenó en el hallazgo del cadáver de su esposa en su vivienda de la Plaza Martínez Flamarique.

A falta de la celebración del juicio por esta causa, el avance de las investigaciones reveló que Samer (de 34 años) asesinó a su esposa (Salwa, de 35) después de que ella tuviese intención de disolver el matrimonio. Una vez consumada la muerte de Salwa, el asesino recogió a los tres hijos de la pareja y trató de ahogarlas en el río.

La historia de Salwa, que a día de hoy se ha convertido un símbolo contra la violencia machista en Logroño, estremeció a la sociedad nacional, al tratarse de una refugiada siria que huyó de la amenaza del Estado Islámico y encontró la muerte en La Rioja cuando trataba de emprender un nuevo proyecto de vida.
El crimen de Cuzcurrita
Otro asesinato de gran impacto en La Rioja ocurrió durante el puente de mayo del pasado año en Cuzcurrita del Río Tirón. La víctima, Guillermo Castillo (78 años), era sobradamente conocida como regente de Bodega Guillermo, restaurante altamente frecuentado por clientela llegada desde el resto de La Rioja y País Vasco. Fue localizado sin vida en su vivienda, con evidentes signos de violencia y con la puerta de acceso a la vivienda sin forzar.

Durante semanas el miedo campó a sus anchas por el municipio, hasta la detención de los dos presuntos asesinos del hostelero, viejos conocidos de la Guardia Civil por sus numerosos antecedentes penales y su relación con el consumo de drogas. Uno de ellos se encontraba de permiso penitenciario el día del asesinato y la investigación concluye que acudieron a la casa de Guillermo para conseguir dinero con el que financiar la compra de más droga.

Los dos presuntos asesinos, durante la reconstrucción del crimen.
La Audiencia Provincial acogerá en las próximas semanas -su inicio está previsto el 4 de noviembre- el juicio por el conocido como ‘crimen de Cuzcurrita’, en el que la Fiscalía reclama para los dos detenidos un total de 27 años de cárcel: 23 por el asesinato y otros cuatro por el robo con fuerza. La acusación particular -ejercida por el mediático Marcos García Montes (que recientemente ha defendido a Daniel Sancho por el asesinato de Edwin Arrieta en Tailandia) en representación de la familia de Guillermo- va más allá y pide la prisión permanente revisable para los procesados.
Un cadáver arrojado por una sima
En agosto de 2022, y de forma casi casual, un agente forestal sorprendía a una furgoneta circulando por una pista forestal de Viniegra de Arriba. Le llamó la atención porque, precisamente, el alto riesgo de incendios había derivado en la prohibición de que los vehículos a motor transitaran por el monte en aquel entonces. Pero mayor fue su sorpresa cuando comprobó cómo la furgoneta estacionaba junto a una sima en el paraje La Torca y dos personas se apeaban del vehículo para arrojar al abismo un bulto cuya semblanza parecía la de una persona.
La víctima era Djafer Bechkat, un ciudadano de origen argelino al que los dos presuntos asesinos (aún no se ha celebrado el juicio) le debían dinero por asuntos de drogas. Con el ánimo de recuperarlo, acudió a una cita con sus verdugos, que le prepararon una emboscada en la finca de uno de ellos. Tras apalearlo, uno de ellos le asestó un tiro en la nuca que acabó con su vida.

Djafer Bechkat, víctima del crimen de Viniegra.
La investigación de la Guardia Civil revela que los asesinos mantuvieron el cadáver durante 48 horas en la misma furgoneta que el agente forestal avistó cuando los verdugos se deshacían del cuerpo.
Un asesinato sin cuerpo del delito
A finales de julio de 2021 media comunidad se movilizó para localizar a Javier Ovejas, un joven desaparecido en Entrena en extrañas circunstancias. La labor de la Guardia Civil acabó llevando ante la Justicia a Óscar Pastor. Según se refleja en la sentencia, que condenó al asesino a 22 años de prisión, este le citó en su casa para reclamarle una deuda de cien euros y acabó con su vida, deshaciéndose del cuerpo en un lugar que aún continúa siendo un misterio.

FOTO: EFE/Raquel Manzanares.
Durante el juicio, celebrado en junio del pasado año, Pastor declaró que la víctima le había robado unas monedas que coleccionaba y que su intención únicamente era «recuperar lo que era mío». A pesar de los esfuerzos de los investigadores para dar con el del cadáver de Javier -se llevó a cabo un dispositivo sin precedentes, utilizando incluso un ‘georradar’ para peinar la finca del acusado-, su paradero continúa siendo uno de los grandes misterios de la crónica negra riojana.
Drogas, alcohol y un crimen salvaje en el Parque del Ebro
«Mataron a Isam como podían haber matado a cualquier otro«. Es la escalofriante conclusión a la que llegaron los investigadores encargado de esclarecer los detalles del asesinato de un joven repartidor abandonado a la intemperie tras matarlo con una brutal paliza durante el confinamiento por la pandemia del COVID en Logroño.

Los cuatro jóvenes condenados por el crimen del Parque del Ebro.
Todo ocurrió la noche del 6 de abril de 2021, cuando Isam Haddour se fumaba un cigarro en el Parque del Ebro. Tuvo la mala fortuna de toparse con un grupo de chavales en plena ‘cacería’, tras una orgía de consumo de alcohol y drogas. Tras un primer golpe que le tumbó, los cuatro detenidos propinaron toda suerte de impactos a la víctima, a la que le robaron sus pertenencias y abandonaron a su suerte, sin ropa de abrigo y sin dar aviso a los servicios de emergencia.

Isam Haddour, la víctima del crimen del Parque del Ebro.
Aunque el fiscal pedía en un primer momento hasta 120 años de cárcel para los cuatro acusados, tras el juicio las partes acordaron rebajar las penas hasta un tercio de lo solicitado, a cambio de que los asesinos reconociesen los hechos y pidieran perdón a la familia de la víctima. Así las cosas, la petición de 120 años de prisión quedó reducida a una condena conjunta de 45 años.
El monstruo de Lardero
A buen seguro, no hay un crimen que haya impactado tanto a la sociedad riojana en las últimas décadas que el asesinato del pequeño Álex a manos de Francisco Javier Almeida en Lardero. El asesino -que ya había pasado por la cárcel por matar a una agente inmobiliaria en Logroño y con antecedentes como depredador sexual- engatusó al menor (de 9 años) mientras celebraba una fiesta de Halloween con ss amigos para que le acompañara a su casa. Allí abusó de él y le asfixió hasta la muerte. Varios vecinos de la zona le sorprendieron con el cadáver del niño en brazos, cuando trataba de bajar al garaje para hacerlo desaparecer.

FOTO: EFE/Fernando Díaz.
En abril del pasado año, dos años y medio después del macabro asesinato, la Audiencia Provincial sentenció a Almeida a la pena de prisión permanente revisable. Una condena que el asesino de Álex ha recurrido en todas las instancias judiciales posibles, recibiendo la negativa del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, primero, y del Tribunal Supremo, después.
Un misterioso asesinato machista sin resolver en los juzgados
El ‘paréntesis’ que supuso la pandemia en la rutina social también dejó una controvertida huella en la crónica negra de La Rioja. A principios de 2021, y a través de un informe emitido por el Ministerio de Igualdad sobre crímenes machistas, afloró un presunto asesinato perpetrado meses atrás en Logroño. En su momento nada se supo de este oscuro episodio, que inicialmente se investigó como un caso autolítico durante cuatro meses.

Minuto de silencio convocado en recuerdo de la víctima de este suceso. FOTO: EFE/Raquel Manzanares.
La controversia no solo está relacionada con el poco ortodoxo modo en que la sociedad tuvo conocimiento de este caso: la Policía y la Justicia discrepan sobre la naturaleza del fatal suceso. Así, mientras la investigación policial concluyó que la muerte de la mujer (de 56 años) «no era un suicidio, sino un homicidio por heridas de arma blanca», los juzgados no consideraron probada esta tesis y decretaron la libertad de su marido, que llegó a estar detenido por estos hechos.
Un matricidio en Nájera
En junio de 2020 un suceso sacudió Nájera, después de que un hombre de 47 años matase a martillazos a su madre, de 74, y luego intentase suicidarse. Dos años después llegó el caso a los tribunales, que condenaron al matricida a 20 años de cárcel y otros diez de libertad vigilada, tras aplicar al reo la agravante de parentesco y la atenuante de alteración psíquica, pues padecía graves problemas de salud mental.

FOTO: EFE/Raquel Manzanares.
Una «falsa amiga» y un crimen casi perfecto
Pedro José Sáez Alfaro era un profesor jubilado que no pasaba desapercibido por su gran corpulencia, que contrastaba con su carácter afable y su refinado gusto por la poesía. Quizás por eso impactó tanto en febrero de 2020 el hallazgo de su cadáver, que revelaba una violencia extrema en su muerte, en su vivienda de la calle Pepe Blanco de Logroño. Por eso y por la compleja búsqueda de sus asesinos, que se prolongó durante meses y requirió de la movilización internacional de recursos hasta que la Policía logró ponerles nombres y caras.

Pedro José Sáez Alfaro, presentando uno de sus libros de poesía en el ciclo Agosto Clandestino.
Un año tardaron los investigadores en encajar todas las piezas de un crimen inducido por Loredana, una «falsa amiga» de la víctima, a la que usurpó paulatinamente unos 60.000 euros hasta que el profesor se dio cuenta del engaño y lo puso en conocimiento de la Justicia. Entonces, cuando el juicio por la estafa estaba próximo a celebrarse, Loredana convenció a su entonces pareja, Khalid, para que acabase con la vida de Pedro José para después huir juntos a Italia.

Los servicios funerarios retiran el cadáver del profesor, en febrero de 2020.
A comienzos del pasado verano llegó el momento en que Loredana y Khalid respondieran ante la Justicia, que condenó a la primera a cuatro años de cárcel por encubrimiento; y al segundo a 25 años de prisión como autor material del asesinato alevoso.
Un asesinato vicario en el centro de Logroño
El repaso a estos catorce asesinatos en menos de cinco años toma como punto de partida el 27 de enero de 2020, una fecha que hacía añicos la impronta de La Rioja como una comunidad en la que casi nunca pasaba nada. Y lo hizo de la forma más cruel posible, con una madre asesinando a su hija de 5 años para castigar al padre de la menor, cuya relación llevaba años rota.

Para ello, Adriana Ugueto ideó un macabro plan junto a su madre, Olga Febles (que después apareció ahogada en el río Ebro), para acabar con sus vidas y la de la pequeña, a la que sedaron y asfixiaron. Tras perpetrar el crimen, Adriana trató de cortarse las venas y amenazó con arrojarse desde la ventana de una cuarta planta del hotel, pero los servicios de emergencias -alertados por un vecino de la zona- lograron ponerla a salvo.

Adriana Ugueto, durante la lectura del veredicto en la Audiencia Provincial. FOTO: EFE/Raquel Manzanares.
Dos años después del tenebroso suceso, la Audiencia Provincial de Logroño condenó a Adriana Ugueto a la pena de prisión permamente revisable, que la mantiene en la cárcel aunque durante su estancia ha tratado de quitarse la vida.


