Jon Madrazo (Ortuella, 31 años) afronta su segunda temporada en Segunda Federación. Y ha comenzado el curso como terminó el anterior, siendo un fijo en el esquema, ahora de Miguel Flaño, como anteriormente lo fue de Diego Martínez, quien pidió su incorporación el verano pasado para el que iba a ser el primer intento de ascenso a Primera Federación. El extremo vasco ha comenzado la temporada en un buen tono físico, en un buen ritmo competitivo al que le están acompañando los resultados colectivos e individuales. Su equipo suma tres victorias y dos empates, y viene de hacer dos goles en las dos últimas jornadas, el último, en Estella, ha servido para sumar tres puntos y el primer triunfo a domicilio de la temporada.
-Se construye un mejor equipo desde las victorias?
-Siempre dan más confianza. Porque al final parece como que las cosas que se entrenan salen durante los partidos. Pero también se aprende de las derrotas.
-¿Qué aprendió de la derrota ante el Marbella en la final por el ascenso?
-Que en el deporte no siempre se gana, ni es todo bonito. Y que solo con trabajar no vale. Que se necesitan muchas más oportunidades para conseguirlo. Que hay mucha gente que se lo ha currado durante toda la vida y no lo acaba de conseguir. Así que sí, también se aprende de las derrotas y de los compañeros que te vas encontrando por el camino. Creo más en el trabajo diario, en haber entrenado hoy al máximo para estar todos listos para el partido contra el Ejea que en pensar lo que podemos conseguir o no al final de esta temporada.
-¿Piensa mucho en ese lleno en Las Gaunas?
-Sí, pienso bastante en ese día. Se me ha quedado clavada una espina bastante grande. El no haber podido responder a la confianza que nos dio tanta gente. Todo parecía dispuesto para lograr el ascenso. Pero enfrente siempre hay un equipo con el mismo objetivo. Nos quedamos todos muy dolidos y me acuerdo mucho de ese día.
-¿Qué conclusión extrae de aquel día?
-Nadie se esperaba un lleno así. Es verdad que luego, tal y como se fue dando la semana, viendo cómo se movilizaba la afición, nos dimos cuenta de que podía suceder. Se dieron todas las circunstancias para vivir un ascenso y eso acabó por animar a la gente a ir al estadio. Lo vivimos con ilusión, con la piel de gallina cuando saltamos al campo porque todo eso era por nosotros. Sentimos un profundo sentimiento de agradecimiento y responsabilidad, que se transformó en pena al término del partido. No se trata de pedir perdón porque dimos todo lo que teníamos para conseguirlo, pero no fue suficiente.

Gualda, Lupu y Madrazo celebran el primer gol de esta temporada.
-Repaso su currículum profesional y me sorprende una cosa, que nunca ha logrado un ascenso de categoría. Es verdad que tampoco ha sido partícipe de descenso alguno. No sé si tiene el síndrome del ‘casi’. Es decir, de quedarse siempre a las puertas de vivir grandes momentos deportivos.
-Es cierto, jamás he logrado un ascenso. Porque no cuento que en el año de transición de la vieja Segunda B a la Primera Federación, en el Real Unión, logramos quedarnos en Primera Federación. Eso no es un ascenso. Pero tampoco me afecta eso del ‘casi’, como dices. Porque hasta ahora tampoco había estado en equipos llamados a pelear por los ascensos. En el Burgos podíamos tener ese objetivo, pero no fueron los mejores años. He estado en proyectos más humildes, como la SDL, el Calahorra, Leioa, Gernika, Arenas… que no estaban entre los candidatos a pelear por un ascenso. En todos hemos competido bien, nunca he descendido, pero nunca he tenido un ascenso.
-¿Y le frustra no tenerlo?
-No, pero sí me gustaría. Pensaba de verdad que iba a ser el año pasado. Hubiera sido mi mayor logro, en una ciudad como ésta y en un equipo como la Unión Deportiva Logroñés. Me hubiera encantado. Pero también, en parte, estoy aquí este año para intentarlo una vez más.
-Lo bueno del fútbol es que siempre ofrece la posibilidad de una revancha.
-Sin duda. Tengo esta espina clavada, y creo que le debo un ascenso al equipo y a la ciudad, y voy a luchar para conseguirlo este año.
-¿Y cómo se maneja con el peso de precisamente esta responsabilidad, la de lograr el ascenso para un club que lo necesita conseguir cuanto antes?
-Es algo que pesa, algo que está ahí, sin duda. Te carga de responsabilidad. E imagino que no todas las personas lo llevamos de igual manera. Pero tampoco se puede venir aquí a trabajar pensando que si finalmente no lo conseguimos todo va a ser una hecatombe. En mi mano está ganar esta próxima semana, no lo que vaya a ocurrir en la última jornada. Hay que entrenar bien hoy, y mañana, para intentar superar al Ejea. Pero si piensas en que no lo vamos a conseguir eso acaba pesando demasiado. Por eso, todos los que estamos aquí sabemos a qué hemos venido, y si no estás preparado para esto lo más normal es que no estés aquí.

Jon Madrazo accede a Las Gaunas para jugar la final ante el Marbella.
-¿Es de los que cree que el fútbol le debe una?
-No tengo la sensación de que el fútbol me deba un ascenso. Tampoco creo en el destino. Se trata de trabajar, de luchar para merecerlo, de ser mejor que los demás, y lo vamos a conseguir porque tenemos las condiciones para lograrlo.
-¿Se lleva estas reflexiones a la montaña? Lo digo porque le gusta salir al monte por lo que vemos en sus redes sociales.
-El monte me ha ayudado a superar mis propios límites, y saber que cuando llegas a un punto de cansancio máximo aún se puede dar un poco más, siempre y cuando sea en beneficio del equipo. Lo de salir al monte me viene desde niño. Mis padres nos lo han inculcado desde siempre, con nuestro bocadillo, y me gusta salir con un amigo o solo a dar una vuelta por la montaña, para evadirme un poco de las cosas, dejar el móvil lejos y ver que los problemas son siempre relativos.
-De la gestión de esta carga de responsabilidad se extrae también el carácter competitivo de los individuos. Si no me equivoco, usted se ha sacado dos oposiciones en fisioterapia y una tercera de bombero. Vamos, que le gusta competir.
-Me gusta pensar en mi vida más allá del fútbol. Me preocupo por mi futuro. Por desgracia no somos profesionales que vayamos a poder vivir toda la vida de lo que hemos hecho en el fútbol. Así que me gusta formarme, porque después de esto habrá que hacer más cosas.
-Seguro que tras sus dos últimos goles le llaman el ‘apagafuegos’.
-(Se ríe). Pues sí, y ojalá me lo puedan seguir llamando, aunque lo importante es ganar los partidos. Da igual quién haga los goles. Es algo que no me preocupa.

-Ha empezado muy bien, con minutos y goles. Da la sensación de que se puede fichar a cualquiera, pero siempre acaba jugando Jon Madrazo.
-Ahora me está tocando jugar. Me encuentro cómodo. Quiero hacerlo lo mejor posible. También comencé desde el banquillo en Teruel, y desde ahí también se puede aportar.
-¿Qué ha encontrado en este club?
-He encontrado una muy buena estructura, un lugar idílico para trabajar, como en Primera División, con grandes profesionales, tanto este año como durante el curso anterior, y me he encontrado dos buenas plantillas, con una buena masa social que te empuja y que te carga de responsabilidad, y esto último también es bueno. Es duro no haberlo conseguido el año pasado, porque esta temporada estaríamos en Primera Federación con un buen proyecto. Pero de nada sirve ya darle más vuelta. Éste es un buen sitio para trabajar y para crecer.


