La UD Logroñés se pone en marcha este lunes. Por delante, un único objetivo, como el del curso pasado: acabar la temporada regular en primera posición para lograr el ascenso directo a Primera Federación, categoría que no logró recuperar el curso pasado tras perder la final contra el Marbella. Y si el curso pasado había exigencia, y había inversión y había necesidad… la temporada que ahora se inicia incrementan estos valores de forma evidente. Más presión, más inversión, y sobre todo más necesidad, porque la UD Logroñés no se puede dejar llevar en la cuarta categoría del fútbol español.
Para la UD Logroñés, el ascenso es una cuestión de supervivencia. Todo pasa por ir recortando el espacio que ahora mismo le sigue sacando el fútbol profesional, en el que estuvo no hace mucho tiempo al que no logró aferrarse. Y desde entonces, muchas cosas han cambiado. Observar rivales pasados a los que se llegó a tutear, ahora se observa como a muchos kilómetros de distancia. Enemigos habituales que ahora están dos categoría por encima, desarrollando proyectos ambiciosos a los que el club riojano no logra alcanzar.
Racing de Santander, Burgos CF, Mirandés, Racing de Ferrol, Castellón… la Segunda ahora está un poco más lejos, y estos clubes a dos años de distancia en muchos aspectos que solo se perciben cuando se pasa a formar parte del selecto club de los equipos del fútbol profesional español. Pero la Primera Federación, la tercera categoría, crece a un ritmo trepidante. Quizás por encima de lo esperado, desarrollo en el que tampoco está participando la UD Logroñés.

Enzo Facchín ha renovado para sacarse la espina clavada durante la final ante el Marbella. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Los Nástic, Amorebieta, Ponferradina, Cultural, Real Unión… rivales habituales a los que la UD Logroñés necesita dar caza cuanto antes para no seguir perdiendo tiempo en el nuevo fútbol español. El ritmo de desarrollo es brutal, y solo los reconocen los que se encuentran metidos en esa vorágine, no así la UD Logroñés, enclavada en su particular travesía por el desierto de una Segunda Federación, que está vez sí, es más parecida a una vieja Tercera División que a otro cosa.
Con el Bilbao Ahtletic y el Barakaldo fuera de concurso , la UD Logroñés, como lo era también el curso pasado, es el gran candidato a gobernar el Grupo 2 de Segunda Federación, sin pasar por alto que el Utebo, el Calahorra o los recién descendidos (SD Logroñés y Teruel) se preparan también para el mismo objetivo. Pero sin el potencial social, económico y deportivo de la UD Logroñés. Todo lo que no sea liderar la categoría, de principio a fin, será entendido como un fracaso, aunque como siempre, las notas se dan a final de curso.

Sin la presencia de la Copa Federación (la temporada pasada estuvo condenada por el mal inicio liguero del equipo), con la Copa del Rey asegurada, la UD Logroñés trabaja desde este lunes para ser líder desde el primer día. Y el plan de Carlos Lasheras parece transparente, casi cristalino. Confirmó durante la presentación de Miguel Flaño la principal duda: «Sí, habrá un poquito más de dinero [en comparación con la temporada anterior]». Resuelta esta circunstancia por parte de quien abre o cierra el grifo que no es otro que Félix Revuelta, el director deportivo vasco ha analizado los errores y aciertos del curso anterior.
No supo calibrar en buena parte el potencial que iba a tener la temporada pasada el Grupo 2 por la mera presencia del Bilbao Athletic. No iba a ser tan sencillo como su éxito en Las Llanas al frente del Sestao una temporada anterior. Pese a los 71 puntos, la UD Logroñés fue tercera, a cinco del segundo, y a once del filial rojiblanco. El equipo se dejó pocos puntos, pero los que se dejó fueron por un problema detectado que no se solucionó a tiempo: pocos recursos individuales en el ataque riojano. Ander Vitoria, Yurrebaso (en verano)… Compa, Carlos Bravo (en enero)… y finalmente, durante los playoffs, Jony… El ataque riojano no estuvo a la altura de los grandes partidos de esta categoría. Y es lo que ha querido resolver Carlos Lasheras, que ha incorporado, a priori, a buenos jugadores en una buena edad: Lupu, Barrero, Aliaga, Agüero, Pau López… Es un salto de calidad.

Atrás, Lasheras ha mantenido el esquema, el grupo, para dar continuidad al proyecto, siempre importante para el director deportivo blanquirrojo, que ha logrado el regreso de Pablo Bobadilla, importante en lo deportivo, en lo social, clave para el presente y el futuro de la entidad riojana. El resto es lo mismo del curso pasado, salvo la presencia de Álvaro Mateo en el lateral izquierdo. Fue un error no doblar ese puesto porque finalmente se produjo la lesión de Iñaki. Hubiera sido un gran acierto de no mediar lesión alguna sobre el cuerpo del capitán. Y es evidente que Lasheras no quiere tropezar en la misma piedra, a la espera también de saber cómo está Iñaki tras la rotura de su tendón de Aquiles. Es más, es normal, y el capitán debe entenderlo, que haya llegado un buen lateral, con buena edad, al equipo. No hay lesión que pueda impedir alcanzar el objetivo. La disputa por la titularidad en este puesto será muy interesante.
El primer interrogante es Miguel Flaño
El equipo está montado. La idea establecida. Los objetivos claros. Y ahora queda por desentrañar el mayor de los interrogantes, ubicado en el banquillo. Diego Martínez, el ya exentrenador, era conocido en su tierra, y llegaba con experiencia en la categoría, con éxitos en el Calahorra y el Numancia. Flaño es un perfil diferente. Primero, porque no tiene experiencia en la categoría. No conoce, por tanto, el Grupo 2 de Segunda Federación. Lo suyo, después de dejar el fútbol profesional, ha tenido más que ver con el fútbol juvenil, donde ha hecho un buen trabajo. Y segundo, su menor conocimiento del fútbol riojano, con su idiosincrasia, en un aspecto en el que destacó de forma meritoria Diego Martínez, agente movilizador de la afición en una temporada dura en lo deportivo por el nivel de la competición.

Ahora bien. Todo entrenador tiene un comienzo. Y pocos pueden igualar la experiencia deportiva de Miguel Flaño, eterno capitán de Osasuna, con más mili en el fútbol profesional que el ejército ruso. Quiere volar más alto de lo que podía hacerlo en Tajonar. Y llega al club más profesional del Grupo 2 de Segunda Federación. Va a tener a su disposición un equipo ganador, con más presupuesto que el año anterior, y va a trabajar en unas instalaciones inmejorables. También, asume un reto mayúsculo en cuando a nivel de presión, pues la UD Logroñés es también la entidad con más obligaciones y necesidades del Grupo 2, más que nada porque no puede seguir perdiendo el tiempo en Segunda Federación, porque sus viejos competidores vuelen en Primera Federación y en Segunda División, donde sigue teniendo puestos sus ojos este club. Ahí está fijado el nivel exigencia.


