Deportes

El derbi de Logroño: territorio de pasiones extremas

FOTO: Eduardo del Campo

Logroño tiene dos puentes, levantados casi al mismo tiempo. Uno tirando a cánones más clásico; el otro, por aquel entonces, algo más moderno. El primero se levantó para recordar al que anteriormente se encontraba en ese espacio. Se hizo de piedra. El otro, de hierro, se levantó con el objetivo de constatar, en una nueva ubicación, que aquel Logroño de finales del siglo XIX quería mirar también al futuro.

En Logroño hay dos puentes coetáneos y dos equipos que este domingo se verán las caras en una nueva edición del derbi de Logroño, territorio, cada vez que se celebra, de pasiones futbolísticas extremas. Los dos equipos blanquirrojos y de Logroño buscarán sumar los tres puntos para, luego, seguir sus respectivos caminos hacia la consolidación de sus metas deportivas, sociales y económicas.

Las Gaunas y el mal estado del terreno de juego es lo que único que perdura, pase lo que pase, en este derbi. Lo demás se modifica en relación al desarrollo de la temporada. Y en ésta, la SD Logroñés de Raúl Llona lleva la iniciativa donde realmente se ganan los partidos, dentro del terreno de juego. Es una plantilla que se aproxima con paso firme a los objetivos, en un proyecto deportivo estable desde hace cuatro temporadas, lo que le está permitiendo disfrutar de sus mejores temporadas tras sufrir un lustro por el fútbol regional.

Enfrente, la UD Logroñés ha perdido la senda, demostrando una vez más que cuesta más mantenerse que elevarse. Lo consiguió en 2020 con aquel ascenso que le situó sin estar preparado entre los mejores, y desde entonces, demostrando escasa capacidad para readaptarse a la situación anterior, acumula desaires deportivos (pese al playoff del curso pasado) que están alcanzado el límite de lo soportable durante este campeonato. La búsqueda rápida de resultados le ha impedido ver el bosque de su propia identidad. Lejos queda aquel concepto identitario de pasos lentos pero firmes, los que le permitieron escribir sus páginas más doradas.

La mejor SDL de siempre se mide a la peor UDL de nunca. Los doce puntos de distancia que separan a los locales de los visitantes constatan perfectamente que los proyectos precisan de más elementos determinantes que la mera capacidad de pagar más o mejores salarios. Debe prevalecer una idea, y la SD Logroñés la tiene perfectamente fijada desde que Raúl Llona se sentara por segunda vez en el banquillo de una entidad que está en disposición de pelear por el playoff de ascenso. No sucede lo mismo con la UD Logroñés, huérfana de proyecto tras su descenso del fútbol profesional, víctima, por tanto, de sus propios errores, rehén de su incapacidad para revertir un camino que se le está complicando cuando está a seis puntos de la permanencia.

La necesidad va por barrios en íntima relación con el grado de exigencia, y ahora son los visitantes los que necesitan un punto de inflexión tras dos dolorosas derrotas para acabar con la peor racha de su historia tras trece partidos sin conocer la victoria. Los locales saltarán al césped este domingo para sumar el tercer triunfo consecutivo, y de paso agravar la crisis de identidad de un rival que salvo en la temporada 2012-2013 siempre ha estado por delante cuando han compartido categoría.

En un derbi de pasiones extremas, la ilusión juega en casa y la decepción actúa a domicilio. Y la confianza es un factor relevante en cuanto la pelota se pone a rodar. La SDL toca, corre y marca. No duda. La UDL toca y duda, corre y duda, y por supuesto, duda y no marca. Así es como el miedo sustituye al deseo. La UD Logroñés es una plantilla desgastada, temerosa e insegura, y a la mínima llega el error y cae a la lona, sin capacidad de reacción como lleva demostrando ya durante demasiadas jornadas. La SD Logroñés de esta temporada es el triunfo de la perseverancia en un plan de partido que no se quiebra jamás. La exigencia de esta Primera Federación requiere de la evolución en la que anda envuelta la plantilla de Llona desde el primer día, mientras que la UD Logroñés involuciona con un técnico, Natxo González, que en caso de no ganar caerá por su propio peso.

Los dos puentes de Logroño acaban de ser reformados y por tanto ahí seguirán tras estos 90 minutos de partidos, y cada uno continuará pasando por donde mejor le pilla para volver a casa.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top