Alrededor de cincuenta activistas «en defensa de los animales», cubiertos con unas cabezas de toro y vestidos de peñistas, han denunciado «el sufrimiento gratuito de unos pobres animales para diversión de una minoría de la sociedad logroñesa. La unión del toro y el humano como seres dotados de sensibilidad. Sin diferenciar unos de otros. No es necesario matar para divertirse».
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