Gastronomía

«Los mejores abridores de ostras ciegos somos los riojanos»

La destreza, la precisión y la superación personal se dieron la mano en el Salón Gourmets, donde La Rioja volvió a dejar su sello en un escenario nacional. Y no solo a través de la cultura del pincho o con el triunfo de Miguel Espinosa en el Máster Nacional.

Ángel Palacios ha sido el ganador del concurso inclusivo celebrado dentro del Campeonato de Abridores de Ostras organizado por Ostras Sorlut, una prueba que dejó huella por lo que ocurrió sobre el escenario… y también por lo que transmitió. El riojano, uno de los cuatro participantes (también riojanos), se impuso en un reto que exigía precisión, técnica y mucha confianza en las manos.

Junto a él, otros tres concursantes de La Rioja se enfrentaron a la tarea de abrir ostras en igualdad de condiciones que en la competición principal. Sin ayudas, sin adaptaciones especiales más allá de su propia destreza. La escena, seguida con atención por el público, fue ganando intensidad a medida que avanzaba la prueba. Había nervios, sí, pero también una sensación clara de respeto y admiración.

«Una persona de Sorlut me vio abrir ostras cuando estaba en Aponiente y esta vez nos invitaron para hacer el concurso más inclusivo», explicaba Palacios tras la prueba. «A nosotros nos encanta meternos en cualquier charco», añadía con una sonrisa, dejando caer que el verdadero reto, muchas veces, es dar el paso. Y es que, como él mismo reconocía, no siempre resulta fácil que personas de estos colectivos se animen a participar.

El concurso estuvo presentado por el crítico gastronómico Jonatan Armengol, una figura clave en la defensa de una cocina más accesible. Su presencia reforzó el sentido de una iniciativa que no buscaba ser simbólica, sino real: demostrar que la técnica y la pasión no entienden de limitaciones.

En paralelo, la competición oficial volvió a dejar cifras de alto nivel. El ganador, Mohamed El Harouat -del equipo de Ostras Sorlut- consiguió abrir 40 ostras de 48 en apenas 5 minutos y 13 segundos. Un registro que sirve para poner en contexto la exigencia de una disciplina donde cada segundo cuenta.

La jornada se cerró con un reconocimiento especial a la asociación riojana Cocinero o Ciegas, que recibió un premio a la solidaridad por su labor en favor de la inclusión en la gastronomía. El galardón, diseñado por Ágatha Ruiz de la Prada, simboliza ese mismo espíritu que se respiró durante todo el evento: el de una cocina abierta, donde lo importante, al final, son las ganas, el talento… y el coraje de atreverse.

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