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Finca de los Arandinos: un mirador privilegiado para el eclipse

Hay acontecimientos que uno contempla y otros que, además, se quedan asociados para siempre a un lugar, a una copa de vino, a una melodía o al paisaje que se extendía ante los ojos o a las personas con las que se compartió aquel instante. Finca de los Arandinos quiere que el próximo eclipse del 12 de agosto sea precisamente eso: un recuerdo inseparable de sus viñedos y de las vistas privilegiadas hacia la sierra de Moncalvillo.

La bodega y hotel de Entrena ha preparado una experiencia especial para contemplar este fenómeno astronómico desde su terraza. Una propuesta que ha surgido después de comprobar, con más de un año de antelación, el enorme interés que había despertado la cita, especialmente entre el público extranjero.

«Comenzamos a recibir reservas más de un año antes y el hotel se llenó con mucha antelación», explica Patricia, directora de Finca de los Arandinos. Ante esa expectación, el establecimiento decidió abrir la experiencia también al público local y aprovechar uno de sus espacios más especiales: una terraza rodeada de viñedos y orientada hacia Moncalvillo.

La jornada comenzará a las 19:30 horas y se prolongará, inicialmente, hasta las 21:30, aunque la organización no ha establecido una hora estricta de cierre. Quienes quieran alargar la noche podrán permanecer en la terraza y continuar disfrutando del entorno.

La experiencia incluirá un vino de bienvenida, cuatro pinchos salados y dos propuestas dulces. Los asistentes recibirán además las gafas necesarias para observar el eclipse con seguridad. La música completará la velada gracias a la empresa Luis Herrera Eventos.

El objetivo no consiste únicamente en ofrecer un punto privilegiado desde el que mirar al cielo. Finca de los Arandinos quiere convertir este fenómeno excepcional en una puerta de entrada a todo lo que ofrece durante el resto del año.

«Buscamos que la gente se vaya con el recuerdo del lugar en el que ha visto el eclipse, que descubra que, además del hotel y del restaurante, también puede venir a disfrutar de la terraza o de una copa de vino en cualquier otro momento».

Una terraza abierta a todos

La terraza de Finca de los Arandinos no está reservada exclusivamente a los huéspedes del hotel. Durante los meses de buen tiempo ofrece una carta de platos de picoteo, vinos y cócteles para quienes buscan detener el reloj durante unas horas y contemplar el paisaje sin prisas.

De lunes a viernes, el servicio de comida está disponible desde las 15:30 hasta las 22:30 horas. Los fines de semana funciona de 12:30 a 15:30 y de 19:30 a 22:30 horas. Fuera de esas franjas también es posible acercarse a tomar un vino, atendido desde la recepción del establecimiento.

El atardecer se presenta como el momento más especial. Cuando las temperaturas descienden, el sol comienza a esconderse tras el paisaje y las viñas cambian de color, la terraza se transforma en un refugio para desconectar de la jornada.

«Con un verano tan cálido, la hora del atardecer resulta perfecta para tomar algo tranquilamente, olvidarse del día y disfrutar del entorno», destaca Patricia.

Una bodega para curiosos y principiantes

La experiencia de Finca de los Arandinos se completa con sus visitas a la bodega, abiertas tanto a quienes conocen el mundo del vino como a quienes se acercan por primera vez. La empresa ha eliminado el número mínimo obligatorio, por lo que una pareja puede reservar una visita sin necesidad de esperar a que se forme un grupo.

Cuando no se alcanzan las seis personas, el recorrido tiene una duración algo más breve, pero permite igualmente conocer las instalaciones y catar dos vinos. También existe la posibilidad de concertar una visita privada de unas dos horas, con horario a convenir, tres vinos elegidos por el cliente y un aperitivo de embutido riojano.

Más que abrumar con tecnicismos, la bodega busca despertar la curiosidad. Su carácter familiar permite adaptar las explicaciones, responder preguntas y mostrar de manera cercana cómo nace el vino.

El propio paisaje forma parte de la visita. Los asistentes pueden observar el viñedo, conocer la fase en la que se encuentra en cada época del año y entender las labores que se desarrollan en el campo antes de que la uva llegue a la bodega.

Para quienes prefieran descubrir el entorno por su cuenta, Finca de los Arandinos también dispone de un recorrido gratuito entre viñedos mediante códigos QR. El visitante puede pasear sin guía, escanear los distintos puntos y conocer las fases de la vid y los trabajos que se realizan durante el año. El recorrido puede terminar en la recepción, con una copa de alguno de los vinos de la casa.

Dormir dentro del paisaje

El establecimiento cuenta además con un hotel boutique de catorce habitaciones. Diez de ellas, al igual que los espacios del hotel y del restaurante, llevan la firma del diseñador David Delfín.

Las estancias juegan con paneles, espacios ocultos y elementos que el huésped descubre poco a poco. El edificio, obra del arquitecto riojano Javier Arizcuren, apuesta por las grandes cristaleras y por una arquitectura contemporánea que mantiene siempre el contacto visual con los viñedos.

Todo forma parte de una misma idea: acercarse al vino a través del paisaje, la gastronomía, la arquitectura y el descanso. El eclipse será una ocasión extraordinaria pero Finca de los Arandinos quiere que sirva también para descubrir que, cuando el cielo recupere su luz, los viñedos continuarán allí.

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