Cultura y Sociedad

La calagurritana Ana María, del bar Viana a ‘MasterChef’

Ana, hija de los históricos Casto y Jorja del bar Viana, ha logrado entrar en el concurso gastronómico

De Calahorra a las cocinas de MasterChef, y no de cualquier manera. Ana, hija de los históricos Casto y Jorja del bar Viana, ha logrado entrar en el concurso tras una presentación cargada de emoción, memoria y sabor a casa. Su plato, una borraja con almejas a la marinera con una potente salsa verde, ha convencido a Jordi Cruz y Pepe Rodríguez desde el primer momento, aunque no todo fue tan directo: la nueva jueza, la influencer Marta Sanahuja, ha decidido frenar la entrada con un delantal gris que ha dejado su pase en el aire. Ha habido tensión, dudas… y finalmente, recompensa. Al final lo ha conseguido con un cebiche que ha conquistado al jurado.

Detrás del primer plato, que ha podido explicar, había mucho más que técnica. Ana ha llevado al programa una historia que empezó en el bar Viana, uno de esos bares que marcaron época en Calahorra durante 42 años. Durante décadas, su familia convirtió aquel local en un punto de referencia donde el producto fresco y el trato cercano eran casi una religión. Allí aprendió a cocinar, a trabajar y, sobre todo, a resistir. No en vano, con solo 19 años tuvo que ponerse al frente del negocio familiar tras momentos muy duros en casa.

Su vida, como ella misma ha contado ante las cámaras, ha tenido giros complicados. Un problema de salud de su padre y un accidente de su madre la puso al mando del negocio, y fue precisamente la cocina la que le ayudó a reconstruirse poco a poco. Ese vínculo con los fogones, lejos de romperse, se hizo aún más fuerte, hasta el punto de decidir dar el salto al concurso. Fue a los castings donde le hizo los tradicionales callos que siempre se han comido en el restaurante de la calle Bebricio. «Mi madre falleció en septiembre y fue cuando decidí intentarlo».

En su presentación, Ana ha dejado claro que no llega sola. Llega con una historia detrás, con una familia que la respalda y con una cocina heredada que quiere reivindicar. «Quiero representar la cocina de mi madre», ha dicho. Y lo ha hecho con un plato que conecta directamente con La Rioja más reconocible, la de la huerta y el sabor sin artificios.

El delantal gris fue solo un pequeño obstáculo en el camino. Porque, al final, Ana ya está dentro de MasterChef. Y con ella, de alguna manera, también lo están el bar Viana, sus padres y toda una forma de cocinar que ahora se cuela, con orgullo, en uno de los mayores escaparates gastronómicos del país.

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