Eva Sanz Arazuri ha desarrollado toda su carrera académica en la Universidad de La Rioja, donde comenzó a trabajar en el año 2000 en el área de Didáctica de la Expresión Corporal. Doctora en Medicina de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad de Zaragoza, ha combinado durante más de dos décadas la docencia en la formación de futuros maestros con una intensa actividad investigadora y de gestión universitaria. Desde 2024 es rectora de la Universidad de La Rioja.
– Si tuviera que elegir una palabra que defina a las mujeres de hoy, ¿cuál sería y por qué?
– Transformadoras. Las mujeres de hoy tenemos la capacidad de abrir caminos, desplazar límites y construir espacios de igualdad en muchos ámbitos: la ciencia, la educación, la cultura, la política, en el sector productivo.
– ¿Qué estereotipo sobre las mujeres le gustaría que desapareciera de una vez?
– La idea de que la mujer tiene una predisposición innata para el cuidado de los hijos y familiares, lo que lleva a la presunción de que será difícil que concilie la familia y la carrera profesional.
– Hay quien dice que la igualdad ya está conseguida. ¿Qué le respondería desde su experiencia?
– Que hemos avanzado mucho, y eso es indudable. Pero persisten brechas en ámbitos como la conciliación o la distribución de los cuidados. Reconocer los avances es importante, pero también lo es seguir trabajando para cerrar esas diferencias.
– ¿Qué le gustaría que una niña riojana de hoy pudiera hacer dentro de veinte años sin tener que plantearse si es mujer u hombre?
– Me gustaría que pudiera elegir su camino con absoluta libertad, sin condicionantes ni expectativas asociadas a su género. Que su vocación, su talento y su esfuerzo sean los únicos factores que determinen hasta dónde quiere llegar.
– Si pudiera cambiar una sola cosa mañana para mejorar la igualdad entre hombres y mujeres, ¿qué sería?
– Cambiaría la forma en la que entendemos y compartimos los cuidados y la conciliación. Donde la corresponsabilidad es real las desigualdades desaparecen de manera natural.
– Si pudiera viajar veinte años al pasado y hablar con la niña que fue, ¿qué le dirías sobre el futuro que le espera como mujer?
– Le diría que descubra qué le hace vibrar, que piense cómo eso puede contribuir socialmente y que sueñe con hacer de ello su forma de vida. Eso labrará su propio camino.
– Si mira su sector profesional, ¿qué cambios ha visto en la presencia y el papel de las mujeres en los últimos años?
– He visto un crecimiento significativo en la presencia de mujeres en cargos de gestión también un aumento en el número de alumnas en titulaciones STEM y de alumnos es titulaciones como enfermería o educación infantil.
– ¿Cree que el liderazgo femenino aporta una forma diferente de trabajar o de dirigir proyectos?
– Las personas, su capacidad de observación, escucha y análisis es lo que aporta una forma diferente de liderazgo.
– Muchas veces se habla de referentes femeninos. ¿Quién ha sido el suyo?
– Más que una sola persona, he tenido muchas referentes. Mujeres de mi entorno cercano que han demostrado con su ejemplo que la constancia, la preparación y el compromiso permiten abrir camino a quienes vienen detrás.


