Semana Santa

Antonio Marín: «No somos solo una cofradía, somos una familia unida»

PIEDAD

La cofradía de la Piedad, al igual que las otras diez hermandades de Logroño, entra en las semanas decisivas con una intensa agenda que culminará en una Semana Santa cargada de actos, estrenos y aniversarios. Con más de 210 hermanos, la corporación vive uno de sus momentos más activos, marcada por la celebración del 25º aniversario de la primera salida del Cristo de la Reconciliación y por la renovación de sus andas procesionales, elaboradas con el trabajo directo y el compromiso de sus propios cofrades. Un esfuerzo colectivo que refuerza el carácter familiar que define a la Piedad desde hace décadas.

Además del triduo -que empieza este jueves y culminará con una procesión conmemorativa por las calles próximas a Valvanera-, la cofradía mantiene una intensa vida social durante todo el año, con iniciativas solidarias y una estrecha vinculación con el barrio, de las que da buena cuenta su hermano mayor, Antonio Marín. En una zona viva y participativa de la ciudad, y con el impulso constante de su prior, la Piedad busca seguir creciendo, especialmente entre los jóvenes, sin perder su esencia: una familia cofrade unida por la fe, el trabajo compartido y el compromiso con la comunidad.

– Tan solo llevamos una semana de Cuaresma, pero la actividad de las cofradías se intensifica de forma notable.

– Sí, ahora es el momento crítico. Empezamos la semana pasada con el Miércoles de Ceniza y desde entonces es un no parar: actos, cultos y preparativos constantes.

Nosotros iniciamos este jueves el triduo en honor a la Piedad. El jueves contará con la actuación del Orfeón Logroñés y después bendeciremos las nuevas andas del Cristo de la Reconciliación, en un acto abierto a todo el que quiera acompañarnos. El viernes tendremos una charla a cargo de un sacerdote muy vinculado a nuestra cofradía, Fidel Aizpurua, y el sábado culminaremos con una procesión con motivo del 25º aniversario de la primera salida del Cristo de la Reconciliación.

– ¿Son esas nuevas andas el único estreno de la cofradía de cara a esta Semana Santa?

– Es nuestro principal estreno. Y además las hemos hecho nosotros mismos. Hemos ido adquiriendo el armazón, elementos decorativos a un artesano, candelabros, varas de aluminio… y todo lo han montado hermanos con mucha experiencia. Eso le da un valor sentimental enorme; cuando la gente se implica así, te sientes muy orgulloso.

Respecto al paso de la Piedad, hemos alargado las andas y cambiado las almohadillas. Antes portábamos por los laterales y ahora solo se llevará delante y detrás para dejar visibles los laterales del paso y que se pueda apreciar mejor el labrado. Creemos que va a lucir mucho más.

– ¿Qué importancia tiene el barrio en la vida diaria de la cofradía?

– Es fundamental. Estamos en una zona con mucha vida. Además, contamos con el apoyo total de nuestro prior, Gerardo Solas, que se implica muchísimo hasta el punto de que decimos, desde el cariño, que no es un cura sino una ‘lo-cura’. Es una persona muy cercana, siempre en el terreno, y eso se nota. El barrio responde muy bien a todo lo que organizamos y ya tenemos hermanos de casi todos los países por el carácter abierto de la cofradía y la parroquia.

– ¿Y qué papel juegan los jóvenes en la rutina de la hermandad?

– Siempre digo que es nuestro principal caballo de batalla. Queremos que no solo participen en Semana Santa o en la banda, sino que se involucren durante todo el año, porque ahora en Cuaresma la actividad se intensifica, la cofradía no es solo una semana.

– ¿Cómo definiría la Piedad desde dentro?

– Siempre remarco que no somos solo una cofradía: somos una familia. Hay hermanos que llevan 25, 30 o incluso más de 40 años. Yo llevo 28. Nos conocemos todos y estamos abiertos a cualquiera que quiera sumarse. Aquí se hace todo poco a poco, con el esfuerzo de todos, porque no tenemos mecenas y nuestros recursos son modestos. Lo que conseguimos es fruto del trabajo conjunto.

– Más allá de la Semana Santa, la actividad de la hermandad se extiende durante todo el año.

– Es una labor continua. Colaboramos con Cáritas, organizamos un pincho cofrade solidario y realizamos muchas iniciativas que quizás no se ven. Hay mucho trabajo detrás y necesitamos cada vez más manos.

– Miremos ya a su procesión del Jueves Santo. ¿Qué tal funcionaron los cambios en el recorrido del pasado año?

– Fue impresionante. Hacía muchos años que no veía tanta gente en nuestra procesión y el encuentro que se produjo con el paso del Nazareno fue muy emocionante. Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina. Salimos encantados y este año repetiremos el recorrido.

– ¿Qué momentos recomendaría no perderse de su procesión?

La salida es muy bonita y, con el nuevo recorrido también el posible encuentro con el Nazareno en la zona de La Gota de Leche, si se repite. Hay momentos muy emotivos cuando nos cantan durante el recorrido. Y la recogida, cuando entras en la iglesia con el trabajo hecho, es muy especial.

Además, este año nos acompañará en el cortejo, además de nuestra banda propia, la Agrupación Musical Rioja para darle mayor empaque a la procesión con su sección de vientos.

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