Logroño ha estrenado oficialmente la Navidad con un encendido que ha vuelto a convertir la Plaza del Mercado en un gran salón urbano iluminado, algo húmedo por la lluvia que ha arreciado por momentos, en un espectáculo de perfil bajo para dar comienzo a la Navidad logroñesa.
A las 18:30 horas, una menor asistencia que en ediciones anteriores ha seguido con expectación -y frío- el gesto simbólico de Perseido y Ori, los personajes encargados de activar la iluminación que da ambiente a la ciudad durante las próximas semanas. La imagen de los farolillos infantiles, levantados al unísono en el momento del encendido, ha puesto el punto mágico a una tarde en la que Logroño ha recuperado un cierto brillo invernal aunque de momento en pocas calles de la capital.

La música de Marina Oliván y del Coro Jorbalán de Adoratrices ha acompañado un acto que pretende convertirse en una tradición navideña logroñesa. Villancicos, familias agrupadas y un chocolate caliente final han completado un ambiente navideño, en especial por el frío y la lluvia.
La ciudad irá estrenando, poco a poco y durante los próximos días, una imagen más luminosa: se espera instalar casi mil elementos decorativos, más de un millón de puntos LED y un itinerario visual que permitirá recorrer el centro de Logroño con espíritu navideño, aunque no se ha completado a tiempo la instalación de todas las luces, por lo que en los próximos días se seguirá iluminando la ciudad.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
El corazón de este circuito lo marcan el árbol de catorce metros de la Plaza del Mercado y el de diez metros en la Glorieta del Doctor Zubía, a los que se suman figuras tridimensionales convertidas ya en paradas obligadas para las fotos: el reno del Espolón, el oso esquiador del Parque de la Cometa, la gran bola de selfies y el muñeco de nieve de Juan XXIII. El Arco de bienvenida de la Estación de Autobuses y las cortinas luminosas del paseo de Miguel Villanueva completan un mapa que este año llega a 66 calles.
La iluminación se ha repartido también por edificios emblemáticos. El Teatro Bretón, las torres de la Concatedral de la Redonda, la fachada del Ayuntamiento o los portalillos de la propia Plaza del Mercado han estrenado iluminación especial en un conjunto que aspira a tener impacto visual, pero también eficiencia: toda la instalación está basada en tecnología LED de bajo consumo, según destacó el propio Consistorio.

A todo ello se suma la aportación más artesanal del recorrido: el árbol tejido en ganchillo por la Asociación Urban Knitting Logroño, instalado en el ruedo interior del Ayuntamiento. Y, por segundo año consecutivo, el árbol de siete metros construido con duelas de barricas usadas, obra de la escultora Beatriz Carbonell, que vuelve a asomar en la confluencia de San Antón con Gran Vía como una pieza que mezcla tradición vitivinícola y Navidad contemporánea.
Desde este jueves, la Navidad ya se vive en la calle. El Ayuntamiento quiere que esta iluminación sirva para reforzar el ambiente comercial, multiplicar los paseos y favorecer un programa de ocio pensado para todas las edades. La inauguración del Belén Monumental y la apertura de la exposición de belenes tradicionales completarán este viernes el arranque festivo de la ciudad.


