El Rioja

Luis Cañas, Mejor Proyecto Sostenible por recuperar la variedad benedicto

FOTO: Fernando Díaz

No todos los premios reconocen un logro; algunos distinguen una forma de mirar el futuro. Así es el caso de Juan Luis Cañas, quien ha recogido el galardón al Mejor Proyecto Sostenible en los V Premios de NueveCuatroUno por la labor de recuperación de material vegetal desarrollada por la Familia Luis Cañas. Un trabajo que les permitió descubrir la variedad de uva benedicto, considerada madre del tempranillo, en viñedos de Rioja Alavesa. Este hallazgo no es solo un gesto hacia el pasado, sino un compromiso con lo que está por venir: un intento por preservar la diversidad genética del viñedo y garantizar que el vino de Rioja conserve su identidad frente a los desafíos del clima y del tiempo.

El jurado, que se reunió el pasado miércoles, 5 de noviembre, deliberó entre todas las propuestas para dar con los ganadores de esta nueva edición, llevada a cabo gracias a la colaboración del Gobierno de La Rioja, Ibercaja, Brener, el Ayuntamiento de Logroño, el Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Etilisa y Pedro Azpeitia – New Holland.

En la familia Cañas, la innovación se confunde con la vocación. Allí se observa la tierra como un laboratorio vivo donde la ciencia y la tradición se entrelazan. Desde 2016, su proyecto de recuperación varietal ha censado cerca de cuarenta variedades minoritarias, muchas al borde de la desaparición, cultivadas hoy en parcelas de Villabuena de Álava y Samaniego. Con la colaboración del Instituto de la Ciencia de la Vid y del Vino, la bodega ha creado un auténtico banco de memoria genética que protege un legado histórico y abre nuevas vías de adaptación al cambio climático.

Cañas ha destacado la característica del premio compartido: «Esto es de todos. Algunas personas trabajando en la variedad Benedicto, pero no son nada si el resto de departamentos no funciona bien. Este reconocimiento es para todos, gracias a mis compañeros». A partir de ahí, ha explicado, en una demostración de su amplio conocimiento, los pormenores de un proyecto que arrancó hace nueve años. «Buscamos en variedades del pasado, soluciones para el futuro y aportar valor», ha resumido.

Evidentemente, el premiado se ha deshecho en halagos hacia la variedad recuperada: «Tiene un olor marcado a flores, es increíble. ¿Cómo es posible que esto desaparezca?». Tres viñedos  y un trabajo llevado a cabo por un equipo multidisciplinar: «Unos trabajamos en el campo, otros en la bodega. Poco a poco, hemos mejorado nuestras instalaciones: con cámaras frigoríficas, garrafones, botellas…». Queda resaltada esa idea de equipo, de comunidad, sin la que el premio nunca hubiera sido posible.

El galardón reconoce algo más que un trabajo de investigación: celebra una filosofía. Cada cepa recuperada, cada variedad rescatada es un acto de respeto hacia quienes plantaron antes y una promesa para los que vendrán después. Porque en el fondo, la verdadera sostenibilidad del vino está en cuidar la raíz, en devolverle al viñedo la diversidad que le dio origen y en seguir demostrando que, en Rioja, tradición e innovación pueden hablar el mismo idioma.

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