Cultura y Sociedad

«La vida de Ana María Matute fue como la de un personaje de Andersen»

La vida de la escritora Ana María Matute fue como «la de un personaje de Andersen, con muchos altibajos y momentos desdichados de los que supo salir a flote», ha dicho este sábado a EFE el escritor y filólogo Antonio Rodríguez Almodóvar, quien también fue amigo de la narradora.

Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1941) ha intervenido, junto al escritor Gustavo Martín Garzo y la ilustradora Raquel Marín, en las Jornadas Ana María Matute, que se han desplazado a Mansilla de la Sierra, localidad que inspiró parte de la obra de la novelista y académica.

Estas jornadas literarias -que comenzaron el 27 de octubre en Logroño y están organizadas por el Gobierno riojano, la Fundación San Millán de la Cogolla, la Universidad de La Rioja y Zarándula- han incluido diversas actividades para conmemorar el centenario del nacimiento de la escritora, una de las figuras más destacadas de la narrativa española del siglo XX.

Rodríguez Almodóvar, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005, comenzó en 1976 a «reconstruir» los cuentos populares españoles, que se conservaron en el medio rural gracias a la tradición oral, debido al analfabetismo de la población en los siglos anteriores.

En esos relatos ya aparecían personajes como Pulgarcito, Blancanieves y Cenicienta, que «en España se llamaban de otra manera», ha matizado, pero él los recopiló en sus libros ‘Cuentos al amor de la lumbre’ y ‘Cuentos de la media lunita’.

En este trabajo siguió la metodología del estructuralismo, a través de mentor Vladimir Propp, para quien todos los cuentos maravillosos universales tienen una estructura común que no se ve.

«El tercer hermano Grimm»

Por ello, Ana María Matute, en su discurso de recepción del Premio Cervantes 2010, se refirió a Rodríguez Almodóvar como ‘el tercer hermano Grimm’, que para él, fue «un regalo maravilloso, más que cualquier otro cuento», ha confesado.

Matute (Barcelona, 1925-2014) pasó parte de su infancia en Mansilla de la Sierra, donde se relacionó con los hijos de los trabajadores que construían el pantano en la posguerra, «muchos de ellos republicanos castigados por el franquismo», ha indicado. Estas vivencias, junto a los bosques que rodean esta localidad riojana, se mezclaron en su obra, aportando una dosis de realismo y fantasía, que, según este escritor, es uno de los rasgos característicos de su literatura. «Ella sabía que en todas las cosas del mundo hay un secreto que hay que descubrir si queremos entender la vida», ha añadido.

Literatura infantil políticamente correcta

En relación a la literatura infantil actual, ha lamentado que actualmente hay «demasiadas limitaciones impuestas por lo políticamente correcto» en las narraciones para niños. A veces, se defienden «disparates», con discursos en contra de los cuentos tradiciones porque se argumenta que tienen demasiada violencia.

Por ejemplo, ha citado que ‘La bella durmiente’ de Perrault, que no termina con el beso del príncipe azul, tiene una segunda parte que obviada en casi todas las antologías. Esta continuación, Aurora se libera, se emancipa e intenta salvar a sus hijos del desastre, simbolizado en una suegra edípica que se quiere comer a sus nietos porque no quería que su hijo se casara.

«El cuento de tradición oral no es ni violento, ni es retrógrado, ni sexista, hay que acudir a las fuentes y a las verdaderas historias antecesoras de los llamados cuentos de hadas», ha concluido.

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