La Rioja

La violencia machista acentúa las adicciones entre las mujeres riojanas

Las mujeres cada vez tienen más presencia entre quienes sufren adicciones, especialmente de alcohol, y sus problemas crecen más cuando también son víctimas de violencia machista. Así lo ha explicado Montserrat Domínguez, la presidenta de la Asociación Riojana de Ayuda a Personas con Problemas de Drogas (ARAD), que ha ofrecido una conferencia de prensa junto a la psicóloga clínica de la entidad, María Milagro.

En 2024 ARAD atendió a 1.052 personas, de las que cerca de 700 participaron en sus programas de tratamiento ambulatorio, reducción de daños, apoyo a quienes tienen tratamiento con metadona o inserción sociolaboral, entre otros.

El perfil de los usuarios hombres (que son la mayoría, más del 70 por ciento) se corresponde con una media de 30 a 35 años con el alcohol como principal adicción, en el 39 por ciento, seguido por la cocaína y los estimulantes; en el caso de las mujeres, con de 37 años, el alcohol tiene una presencia de hasta el 59 por ciento y la cocaína el 15 por ciento.

ARAD trabaja desde hace 43 años «y en los últimos años hemos detectado el crecimiento de la adicción al alcohol» ha incidido la presidenta de la asociación, que ha lamentado que, en general «se tarda bastante, muchos años, en pedir ayuda, en especial las mujeres, porque hay más estigmas en torno a ellas». No obstante ha admitido que «poco a poco crece el número de mujeres que se acercan» y ya son el 29 por ciento de sus usuarios «lo que demuestra que más mujeres empiezan a reconocer que tienen un problema».

ARAD trabaja con otras entidades de su sector en España y con la Universidad de Salamanca en un proyecto que relaciona las adicciones y la violencia machista y la semana próxima realizará una jornada formativa para profesionales con ponentes de varios puntos de España sobre la «gran estigmatización» de mujeres que tienen adicciones y son víctimas de violencia.

Un problema de salud, no un vicio

La psicóloga de ARAD ha aludido a la «tendencia preocupante» de «la patología dual, entre una adicción y la enfermedad mental» y, de hecho, ha detallado que ya existe una unidad en el Hospital San Pedro que atiende de forma especializada a personas con este perfil.

Milagro ha considerado que persiste «una creencia desajustadas sobre la adicción» porque «se trata de un problema de salud, no de un vicio» y «detrás hay mucho sufrimiento, dolor y otros elementos traumáticos y por eso hay que tener actitud respetuoso con los afectados».

Porque, ha incidido, «la mala opinión sobre ellos retrasa la petición de ayuda y eso hace que lleguen en un estado de salud grave» que «se agrava en el caso de las mujeres, ya que muchas llegan a nosotros muy deterioradas, con una media de 11 años desde que tienen una adicción» y «sería necesario atenderlas en fases más tempranas».

ARAD atiende principalmente a personas con adicción a sustancias, aunque también reciben consultas de familias sobre adicción a la tecnología de adolescentes «aunque en muchas ocasiones eso enmascara problemas de salud mental», ha afirmado Milagro, que ha alertado sobre «el problema creciente de la adicción al juego en los jóvenes».

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