El ‘soutazo’ lo recordarán los más viejos del lugar. Porque corría el 11 de abril de 2011. Cerca de 4.000 personas en las gradas. Y aquel día, la UD Logroñés se dio un subidón de emociones impropia en un club que no está muy acostumbrado a grandes celebraciones sobre la bocina. Ha obrado ciertos ‘milagros’ y a lo largo de su historia ha ganado más partidos de los que ha perdido, pero sí se comparte la sensación de que la UD Logroñés no ha sido un club muy apegado a las grandes gestas, aunque, cuando las ha logrado, éstas han sido muy celebradas.
El gol de Souto ante el Real Unión puso a los aficionados en un punto de ebullición hasta entonces desconocido para una afición que comenzaba a sentir cierto latido por su nuevo club. Porque ese tanto llegó en el descuento, tras una suerte de rechaces, y cuando ya nadie esperaba un triunfo después de ver cómo los visitantes empataban el duelo en el minuto 83.
Fue el ‘soutazo’, un momento muy recordado en un club que no suele sobreponerse bien en liga a los golpes que recibe. Porque otro asunto es lo que logra en la Copa del Rey, en donde acumula partidos de nervios, de intensidad, de triunfos inesperados, de tandas de penaltis… como el del curso pasado ante el Girona y la noche perfecta de Pol Arnau, o el gol de Ander Vitoria ante el Cádiz, entonces líder de Segunda, o la victoria en Cartagena.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Pero en liga, la UD Logroñés se ha movido habitualmente en el resultado más o menos esperado, y cuando ha comenzado perdiendo, no suele saber darle la vuelta al marcador. Circunstancia que parece haber cambiado, de momento, al menos en este inicio de temporada. El equipo de Unai Mendia juega bastante bien, sobre todo en lo ofensivo, pero es que además está demostrando otras virtudes que precisa todo equipo que quiere hacer cosas importantes.
Falla muchos remates, le cuesta acertar, pero esta UD Logroñés de Mendia juega hasta el final, hasta el último segundo, empeñado, como hacía tiempo que no se veía en este club, en sumar el mejor resultado posible. Siempre mira hacia adelante y los resultados le están acompañando, porque cuando no se puede ganar, dicen, lo importante es al menos no perder, como el pasado sábado en Gal.
El nuevo curso comenzó con una dinámica negativa, como la del curso anterior. La derrota en Vitoria ante el Alavés B fue un jarro de agua fría. Pero desde entonces, la UD Logroñés no ha vuelto a perder, incluso -y esto es lo importante- cuando parecía que lo tenía todo perdido. Porque parecía que la crisis del curso pasado se iba a instalar también en el seno de esta nueva plantilla cuando contra el Náxara en el primer partido en Las Gaunas del campeonato se perdía superado el minuto 75.
El equipo supo, entonces, dar ese paso adelante, ese impulso decidido y tener esa pizca de fortuna para llegar a la orilla a salvo. Empató Urki en el 79 y Cabetas, en el 92, dio el triunfo a los blanquirrojos. Tres puntos salvados a tiempo en el descuento. Algo poco habitual. La UD Logroñés, hasta entonces, solo había marcado tres goles en el descuento a lo largo de su historia para culminar una remontada -Álvaro del Moral contra el Palencia, 2010; Marcos André contra el Athletic, en 2019; Urcelay contra la Mutilvera, hace dos cursos-. El ‘soutazo’ fue el segundo después de que empatara el Real Unión.

Marcos André celebra un gol. | Foto: Eduardo del Campo
Según los datos recopilados por UdlogStats, la UD Logroñés solo ha remontado siete partidos en Las Gaunas tras irse al descanso por debajo en el marcador: Gimnástica -2010-, Palencia -2010-, Segoviana -2012-, Deportivo Aragón -2013-, Zamora -2015-, Osasuna Promesas -2017-, y la remontada ante el Náxara de esta temporada.
Un carácter resilente que se ha creado en solo cinco jornadas. De ahí que el equipo supiera sobreponerse el mazado de haber encajado un gol tardío como el que recibió el pasado sábado en Irún. No se deshizo. Todo lo contrario. No cejó en su empeñó, incrementó si cabe su apuesta, siguió mirando hacia adelante y dispuso de ocasiones, como la mano dentro del área que no señaló el colegiado antes de que llegara la jugada final que si llevó el árbitro hasta los once metros.
El gol de Urki Txoperena es el más tardío en la historia de la UD Logroñés, aunque muy cercano está el que se consiguió la temporada pasada ante el Calahorra por mediación de Aliaga y el error del meta rojillo. Entonces pareció que ese equipo quería remontar el vuelo, circunstancia que acabó en un accidente aéreo sin paliativos.

La UD Logroñés ha jugado en Segunda B, ha disputado playoffs de ascenso, ha militado en Segunda, ha estado varias temporadas en Primera Federación, ha jugado finales… y ahora se maneja en la cuarta categoría del fútbol español. La esperada superioridad de la entidad riojana debería reflejarse en las estadísticas, que pueden verse en parte adulteradas por los saltos de competición. Pero esto no está ocurriendo por el irregular papel de los riojanos estas últimas campañas. Tampoco es que esté siendo un equipo muy dado a las remontadas o a subsanar a tiempo sus posibles errores por jugar en Segunda Federación.
El curso pasado empató cinco partidos tras encajar el primer gol y perdió siete choques para verse por debajo primero en el marcador. Esta temporada, suma uno de cada: la derrota en Vitoria, la remontada ante el Náxara, y el empate extremo ante el Real Unión.
Así, de momento, con resiliencia competitiva, se está aferrando la UD Logroñés al coliderato en el Grupo 2 de Segunda Federación.


