Caras largas, impotencia y cabreo. «Llevamos tres años intentando viajar y no hemos podido», cuenta un matrimonio a las puertas de una agencia de viajes en Logroño. «Y los que os quedan», les responden otros al salir de la agencia.
Este lunes era el primer día para reservar los viajes del Imserso en La Rioja para la temporada 2025-2026, pero muchos jubilados se han encontrado con las manos vacías. «Hay más cartas que viajes», repetían con resignación a las puertas de las agencias. Las plazas, según explican, se han agotado antes incluso de que hayan abierto las oficinas.
A primera hora, la escena se repetía en varias agencias de Logroño: mayores con sus cartas en la mano, algunos llegados desde otros municipios, esperando poder cumplir el sueño de una escapada al sur o a las islas. Pero en muchos casos, lo único que han conseguido es dejar su solicitud. «Dicen que nos dejan en reserva por si alguien se borra».
La frase que más se ha repetido es la de «nos han dicho que ya no hay nada, que está todo vendido. ¿Cómo puede ser si salían hoy?», se quejaba un matromonio que lleva tres años intentando viajar sin éxito. «El año pasado nos daban Punta Umbría, pero sin transporte. Teníamos que ir por nuestra cuenta. Esto es un cachondeo», lamentaba su marido entre el enfado y la incredulidad.
El problema, explican, empieza con las cartas. «La recibí el viernes y hoy era el primer día para traerla. Pero ya no queda nada», contaba otra de las usuarias. «Nos dicen que tenemos prioridad los que no hemos viajado nunca, pero llevamos varios años sin poder ir a ningún sitio. ¡Vaya prioridad!».

En la mayoría de los casos, los mayores dejan su carta «en reserva» esperando que alguien cancele o que se abra una segunda tanda de plazas. «Te cogen el papel y te dicen que vuelvas mañana, por si suena la flauta», resumía uno de ellos que aspiraba a conseguir un viaje para marzo o abril.
«Hay más jubilados que plazas»
Desde las agencias confirman la avalancha, «aunque mañana va a ser peor». Rafa, un trabajador de una agencia logroñesa, reconoce que el sistema ha vuelto a quedarse pequeño. «El Imserso establece dos fechas: una prioritaria para los clientes preferentes (según renta, edad, si han viajado antes…), lo que les permite tener plaza garantizada, y otra para el resto. Este lunes era el turno de los preferentes y ya hay turnos completos. Mañana martes quedará lo que quede».
A las nueve de la mañana —hora oficial de apertura—, ya estaban trabajando con las cartas que los usuarios habían dejado los días previos. «Los mayores traen las cartas en cuanto las reciben y muchas han llegado a los buzones tarde. Pero el número de acreditados es enorme en comparación con las plazas disponibles», señala Rafa.
Según el trabajador de esta agencia, el problema no es solo la cantidad de gente que hay, sino la concentración en los mismos destinos. «Todos quieren el sur o las islas y, además, en marzo o abril. Si les ofreces la Costa Brava en febrero te dicen que no». Otro de los destinos estrella es Gran Canaria. «Hace muchos años que no salía este destino en La Rioja. Solo hay dos salidas y una de ellas ya está completa». También hay que decir que únicamente hay 30 plazas, «que no es gran cosa».
Y es que los jubilados lo tienen claro: «No pedimos tanto, solo sol y buen tiempo, pero parece misión imposible». Aunque algunos confían todavía en que se liberen plazas en los próximos días pese a que la lista de espera es larga. «Hay más jubilados que viajes», repiten una y otra vez.
El programa de viajes del Imserso se ha convertido en una víctima de su propio éxito. Menos plazas, más usuarios y un reparto desigual entre regiones hacen que cada inicio de campaña se repita el mismo colapso.
En La Rioja, la ilusión de los jubilados por volver a viajar se mezcla con la sensación de que el sistema ya no da más de sí. «Nos dicen que tengamos paciencia, pero la paciencia se agota».


