San Mateo

La familia Díaz Quintero, 75 años dando vida a Gorgorito y Rosalinda

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

Si eres de Logroño, seguramente te hayas criado escuchando el mítico ‘té, chocolate y café’ o avisando a cierta marioneta de que venía la bruja Ciriaca. Y, si eres logroñés y no sabes de lo que hablamos, directamente es roja y expulsión.

La de estas marionetas es una tradición. Bueno, es más que eso. Es algo que ha pasado de generación en generación y que, en pleno 2025, es capaz de poner a bailar, cantar y reír a mayores y pequeños. Efectivamente, son Gorgorito y Rosalinda. Sí, esos mismos que veían tus abuelos, tus padres, tú y, ahora si los tienes, tus hijos.

Detrás de ellos están los hermanos Juan y Mónica Díaz Quintero y son los encargados de dar vida a esta pareja que ha criado ya a varias generaciones de logroñeses y sin los que ya no se conciben las fiestas de la ciudad. Al terminar, los más pequeños (en ocasiones alentados por sus padres porque no se sabe a ciencia cierta a quién hace más ilusión), se acercan al escenario tras la actuación para poder sacarse una foto con sus ídolos del momento. Hay incluso una niña que se ha fabricado su propia estaca.

Llevan en esto «prácticamente desde que nacimos». Es algo que corre por sus venas, que prácticamente tienen en su ADN: «Esta compañía la crearon nuestros padres hace 75 años». Juan y Mónica los acompañaron desde bien pequeños «por todas partes». Lo dicho, es algo que corre por sus venas y que llevan haciendo 71 años.

¿Su parte favorita? Sin duda, el contacto con el público: «Escuchar las contestaciones, oírles cantar el ‘té, chocolate y café’, cuando les ves sonreír y pasárselo bomba». Pero, también, cuando «vienen los papás diciendo que ellos tienen nostalgia y que recuerdan con mucho cariño cuando venían ellos de pequeños».

Con el paso de los años, Gorgorito y Rosalinda, Juan y Mónica, se han convertido en unos iconos de las fiestas mateas. Ante este título honorífico otorgado por todos los logroñeses sienten «mucha satisfacción». También al ver que las generaciones «van cambiando, pero siguen viniendo». En las actuaciones de Gorgorito y Rosalinda los pequeños les ayudan, pero los mayores también. A veces, incluso con más empeño.

No se entenderían las fiestas sin ellos, sin su capacidad para hacer corear a una plaza repleta de gente de todas las edades: «La bruja, la bruja». Y es que no eres de Logroño si no has ayudado a Gorgorito a salir victorioso de sus aventuras.

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