Varias calles del centro de Logroño han acogido este lunes el concurso de calderetas de San Mateo, que, en realidad, es una excusa para que la zona se llene con miles de personas, un ambiente festivo y olor todos los rincones a la más típica caldereta riojana.
Patadas chascadas -fundamental-, cordero en trozos pequeños y pimiento son la base de una caldereta de esta tierra, que luego admite diferentes variables con otras hortalizas e ingredientes, como han demostrado algunas de las 120 cuadrillas participantes.
Pero en realidad, el ingrediente principal es la alegría mientras se cocina y se comparten otros platos con los miembros de cada grupo, pero también con todo aquel que pasa por la calle; y que nunca falte el vino y el zurracapote.

Esta actividad se implantó en el programa de fiestas de San Mateo hace 15 años y no solo está ya consolidada, sino que se ha convertido en un foco de atracción para los jóvenes que se afanan en cocinar como lo hacían sus mayores, algunos sin éxito, aunque también para ellos lo importante es pasar una buena jornada.
«Es algo sorprendente, porque hace unos años esto se enfocaba para gente mayor y familias, pero hemos conseguido atraer a grupos de jóvenes, que le ponen mucho interés, incluso algunos traen recetas de sus mayores para hacerlas», ha explicado a EFE la teniente de alcalde de Logroño, Leonor González, uno de los miembros del jurado.
Son doce las personas que, divididas en parejas, puntúan las calderetas, con la obligación de probar veinte por pareja y elegir un ganador. Sobre todo, ha explicado, «se busca el sabor, que haya sabor» pero «también que sea una caldereta riojana, con productos de aquí y hecha a la forma tradicional» es decir «con la patata chascada, no cortada».


