San Mateo

Paraguas, filas y bocados: las degustaciones ‘inundan’ Logroño

La lluvia no ha querido perderse las fiestas de San Mateo y este domingo ha acompañado, de forma intermitente, a quienes han hecho cola con paraguas en mano para disfrutar de las esperadas degustaciones de las peñas de la capital. El cielo se ha empeñado en mojarlo todo a primera horas de la mañana. Pero como luego ha parado, el estómago y la tradición manda y las peñas han respondido con un menú tan variado que ha invitado a los logroñeses a recorrer media ciudad a golpe de bocado.

El día ha arrancado dulce, con chocolate, moscatel y bizcocho en La Ribera, un desayuno que ha servido de calentamiento antes de lanzarse a la maratón gastronómica. A media mañana, el olor a pinchos morunos en San Agustín o de torreznos en Once de Junio han competido con el clásico bocatita de jamón con tomate de la Casa de Aragón. Y es que pocos han ‘resbalado’ en la decisión de acercarse a por un buen torrezno calentito.

Las calles se han llenado de paraguas abiertos pero debajo de ellos se intuían los choricillos, huevos revueltos con pimientos o salchichón a la plancha. Mientras tanto, en el Espolón, el certamen de la chuleta al sarmiento ha convertido el humo en perfume para los más carnívoros, aunque también ha habido hueco para los paladares marineros con brochetas de langostinos o para quienes prefieren la zapatilla, esa delicia que nunca pasa de moda.

El mediodía ha traído paella en la plaza de La Estrella, vermuts con charanga y hasta caldereta riojana vegetal, para quienes buscaban otras alternativas. Entre mordisco y sorbo, la lluvia entre los logroñeses se ha convertido en casi anecdótica.

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