San Mateo

La feria regresa a Logroño con 85 atracciones: “Las fiestas sin barracas no serían lo mismo”

Si hay una cita obligada durante las fiestas de San Mateo es esa que te hace cruzar el puente con destino a las barracas. Un universo de atracciones, tómbolas y casetas donde conviven la nostalgia de quienes recuerdan su niñez y la ilusión de los más pequeños. Un espacio «cómodo y estupendo» para los feriantes, pero que «necesitaría mayor acceso para la gente, y eso pasaría por hacer un aparcamiento más grande», explican desde la Asociación de Feriantes de La Rioja.

Por el momento, lo que hay es lo que hay y lo que cientos de logroñeses van a disfrutar del 20 al 29 de septiembre con un total de 85 atracciones. De ellas, 37 son aparatos infantiles y de adultos, el resto lo completan churrerías, tómbolas, bares y casetas de todo tipo. «No hay novedades respecto a otras ediciones —reconocen desde la asociación—, pero mantenemos las atracciones que más gustan. Comprar nuevas es complicado en estos tiempos, así que apostamos por lo seguro».

Y como somos seres de costumbres, la dinámica funciona así: autobús, coche o un paseíto hasta llegar a Las Norias y, a partir de ahí, echar un ojillo por ‘los hippies’ para ver qué carcasas molonas hay para nuestro móvil, buscar esa pulsera que se nos escapó en las vacaciones de verano o comprar esas zapas o bolsos de ‘marca’ que publicitan los ‘influencers’ en redes.

Mientras tanto, los peques van tirando con prisa de la mano para ver de cerca la noria que vigila la ciudad desde las alturas, los autos de choque donde generaciones enteras han aprendido que el volante sirve más para embestir que para esquivar (mientras le guiñas el ojo a la chica que te gusta o te enamoras más de tu ‘crush’) o la tómbola Antojitos donde ‘ya está la rueda girando y los corazones palpitando’.

Los feriantes reconocen que llegan a Logroño con ilusión después de un verano irregular. «Este año ha estado un poquito más flojo que el pasado. No sabemos muy bien a qué se debe: quizá la gente anda más justa de dinero o prefiere gastar en vacaciones y deja las fiestas de los pueblos».

La esperanza ahora está puesta en San Mateo. «Llegamos con ganas, aunque también pendientes del tiempo. Un poco de fresco se aguanta, pero la lluvia es lo peor que hay para la feria», confiesan los trabajadores con la vista puesta en los partes meteorológicos que amenazan el fin de semana.

Más allá del tiempo, el sector feriante deja entrever su preocupación por un relevo generacional complicado: «Muchos feriantes españoles se van jubilando y sus hijos no siguen en la profesión. En cambio, son los portugueses quienes están comprando atracciones y manteniendo vivo el sector».

Días para todos

El calendario de fiestas incluye dos jornadas especiales en la feria: el Día inclusivo (miércoles 25), con atracciones sin ruidos ni luces entre las 17 y las 19 horas, pensado para que personas con autismo u otras sensibilidades puedan disfrutar sin barreras, y el Día del Niño (lunes 29), con precios reducidos para cerrar la feria por todo lo alto.

A pesar de las dificultades, nadie concibe unas fiestas sin feria. “Las fiestas sin barracas no serían lo mismo”, sienten los feriantes riojanos. Y es que más allá de las críticas y de los bolsillos, el recinto de Las Norias sigue siendo el lugar donde se cruzan generaciones, quienes se atreven a desafiar la adrenalina en las atracciones más altas, quienes prueban suerte en la tómbola y quienes se dejan seducir por el olor a churros recién hechos.

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