La Rioja

Calahorra celebra a golpe de cuchara, cuchillo y tenedor

En Calahorra, la fiesta también se saborea. Si algo distingue a las celebraciones en honor a San Emeterio y San Celedonio es esa manera gozosa de rendirse a la gastronomía popular, que convierte cada rincón en un improvisado festín. Desde bien temprano, el olor a chistorra, rosquillas o choricillo invade las calles y despierta los sentidos de quienes saben que, en estas fechas, el paladar también tiene reservado su momento de gloria.

La jornada de este martes ha arrancado fuerte, con la degustación de huevos con chistorra de la Peña El Hambre, una cita imprescindible en las inmediaciones de la plaza de toros. Allí, el humo de las sartenes y el aroma del embutido hacen imposible pasar de largo. Cucharada tras cucharada, los vecinos calientan motores para lo que será un día de puro deleite gastronómico. Y mientras tanto, los más pequeños han encontrado su rincón dulce en la chocolatada infantil organizada por la Peña Riojana, porque en Calahorra hasta los gigantes saben que un buen chocolate no se le niega a nadie.

El ambiente ha continuado a media mañana en el taller de rosquillas minichef del cuarto de la Peña El Sol, donde los niños han aprendido a dar forma a uno de los dulces más tradicionales antes de lanzarse a la degustación de rosquillas. Una combinación de harina, azúcar, anís y alegría que, mordisco a mordisco, se ha convertido en un auténtico festín.

Pero la verdadera batalla de sabores ha llegado a mediodía. En la calle Teatro ha tenido lugar el IX Concurso de lomo con pimientos, todo un espectáculo donde cada cuadrilla ha defendido su receta como si de un tesoro familiar se tratara. El aroma del pimiento riojano y el lomo chisporroteando en las parrillas ha hecho que haya sido imposible resistirse. Muy cerca, en el cuarto de la Peña Philips, la LXXI Exaltación del choricillo ha puesto en pie a todos con la música de la Escuela de Joteros y Joteras, para después rematar con una degustación de zurracapote que baja suave y fresco entre canción y canción.

El paseo gastronómico ha continuado con la degustación de chorizo escaldado y salchichón de la Peña Riojana, otro clásico que ha recordado la fortaleza de los embutidos de la tierra. Y como broche final, la Plaza del Raso se ha transformado en un hervidero con el XV Concurso de paellas de la Peña Calagurritana, donde el arroz, los aromas de sofrito y el color del azafrán han dibujado un cuadro perfecto de fiesta y fuego.

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