Cultura y Sociedad

«La Amancio Ortega de las mercerías»

Raquel Pérez

El trasiego de clientas no pesa en ningún momento. Raquel Pérez atiende a todas con una sonrisa y con un trato cercano que no se ve en todos los comercios. Hablan de las nietas, de lo grandes que están. De cómo cambian los cuerpos con la edad y de cómo las modas van y vienen. Es lo mejor de los comercios de toda la vida, los que forman parte del barrio: entras a por algo que necesitas y de regalo te llevas una conversación de esas que recargan las pilas.

Agosto es un mes raro. Aún es pleno verano, pero en muchos escaparates la vuelta al ‘cole’ es ya la temática principal. La cuenta atrás para el nuevo curso empieza en cuanto termina el anterior. No son pocas las cosas que se necesitan: libros, cuadernos, lapiceros, mochilas, batas y uniformes. Hay quien los ama y hay quien los odia. Lo que está claro es que quienes lo han llevado de pequeños lo echan de menos cuando, con los años, tienen que pensar qué ponerse para ir al trabajo todos los días.

En La Pili y Mili están ya «a tope, tenemos aquí para bordar un mes». Los más pequeños «vienen aquí a comprar el uniforme o la bata de mayores y vienen ojipláticos». Luego, cuando pasan de Primaria, «ya no es tan emocionante». A muchos de los clientes los ha visto crecer: ha vivido con ellos el paso al «cole de mayores» y luego el paso a la ESO. «Al final, terminan siendo amigos».

Hay personas que han nacido para trabajar de cara al público. Raquel es una de ellas. Verla interactuar con las clientas es todo un espectáculo, sabe qué decirle a cada una de ellas para que se vayan con una sonrisa y vuelvan otro día. «La relación con las personas es lo mas gratificante y en estas tiendas pequeñas en las que se da un servicio necesario, porque la ropa interior es necesaria, es muy gratificante», cuenta mientras se prepara para atender a una clienta que entra por la puerta.

«La gente es muy agradecida. Agradece el servicio, la cercanía, al confianza… Aquí en Logroño aunque nos conozcamos todos y te suponga lo mismo ir a un sitio que a otro, pues cuando obtienes un servicio personalizado, ¿a dónde vas al final?».

La de Marqués de la Ensenada, es una mercería de las de toda la vida. Lleva 50 años abierta. Raquel lleva al frente de ella ocho: «Se me fue la cabeza y se me ocurrió meterme en la vida del autónomo. Una vez has entrado, es difícil echarte atrás es difícil».

Y es que para lo único para lo que se ha echado atrás Raquel ha sido para coger impulso: hace unos meses, ella y su socia, Paulina, cogieron la mercería de la calle San Antón. «Es tan bonita, tan pequeña, tan en el centro, que yo me preguntaba cómo se iba a cerrar. Pasaba el tiempo y, al final, nos la quedamos».  Dicho y hecho: «Mis amigas me dicen la Amancio Ortega de las mercerías».

Entre cajas de ropa interior sobresale una tablet. Al otro lado, está Paulina: «Así nos comunicamos y así nos entendemos muy bien». Justo en ese momento, Paulina pregunta desde San Antón: «Raquel, ¿tienes camisetas interiores de Abanderado de hombre?»

Raquel es pura energía, es alegría en estado puro: «Yo me voy a casa con la satisfacción de decir lo bien que lo hemos pasado hoy». Para ella, lo único negativo que tiene el negocio «son los trimestrales, lo demás es todo estupendo».

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top