El nuevo entrenador de la UD Logroñés, Unai Mendía, iniciará este próximo miércoles, 24 de julio, su etapa al frente del primer equipo del club blanquirrojo. Y lo hará con la determinación y la energía que siempre deben acompañar a quien, como él, parece empeñado en elegir una y otra vez el camino más complicado para ganarse la vida en el complejo mundo del fútbol profesional.
Tras triunfar en el Mirandés y el Rayo Vallecano, a Mendía le iba de lujo a la sombra de uno de los técnicos más de moda en Europa, Andoni Iraola. Tres años más tarde, al entrenador de la UD Logroñés no se le escapa que ahora podría estar viviendo en Inglaterra -de donde es su pareja-, entrenando en la Premier, ganándose muy bien la vida. «Son esos trenes que a buen seguro pasan una vez en la vida», afirma que le comentó Iraola cuando le comunicó que quería iniciar su propio camino.
Decidió salir de esta zona de confort, bajarse de este tren que ya estaba en marcha. Rápidamente vio que esta nueva senda no sería tan plácida como podía desear. El teléfono no sonaba, nadie le conocía: «No fui futbolista profesional y eso siempre complica el acceso a un banquillo como primer entrenador». Sin un sueldo, con familia, con mucha incertidumbre… la presión se instaló en la mente de un entrenador al que se le nota de lejos que ama el fútbol por encima de casi cualquier otra cosa.

«Yo era uno de esos niños que estaba siempre o jugando a fútbol o haciendo cosas sobre fútbol», recuerda. Las chapas, los cromos, la Liga Fantástica Marca… fútbol, fútbol, siempre fútbol. «Mi mujer me dice si hemos comprado una televisión verde». ¿Y eso? «Casi siempre hay imágenes de partidos de fútbol». Sin un equipo que entrenar en España, se marchó a Bolivia, «a vivir una nueva experiencia», para romper de nuevo «nuestra zona de confort». Vivir en Sudamérica y en La Paz, a más de 3.600 metros de altitud, era «una experiencia a la que no le podíamos decir que no». Aunque fuera como segundo de Beñat San José. «Estuvo genial conocer la Copa Libertadores, era un torneo que desde niño seguía con máxima atención». Estadios llenos, otra cultura futbolística… «pero me volvió a llamar la necesidad de coger un banquillo como primer entrenador». Otra vez buscando trabajo, esperando que sonara el teléfono. Y sonó. Al otro lado estaba un tal Quique García, dispuesto a darle el banquillo del Teruel, de Segunda Federación, que justo acababa de descender. Era la primera oportunidad. Ahora, en la UD Logroñés afronta, junto a quien le dio esa primera oportunidad, «el proyecto de mi vida: devolver al Logroñés al lugar que creo le pertenece».
La ciudad deportiva de Valdegastea está en silencio. «Ya he completado la mudanza. Me han ayudado mis padres y mi pareja. Ya está todo organizado». Sabe Unai Mendía que en pocos días, este silencio y esta tranquilidad se romperá drásticamente con la llegada de los primeros entrenamientos, de los jugadores de un lado para el otro…. Solo el verde impecable del campo de fúrtbol principal indica que la casa blanquirroja está lista para iniciar un nuevo proyecto. «Llevamos ya un par de semanas por aquí, asentándonos”, explica el propio Mendía, que en conversación pausada, de voz serena y respuestas medidas, marca la hoja de ruta de lo que espera sea una temporada exitosa. «Por ahora, buenas sensaciones. Venimos a la ciudad deportiva cada día y estamos tratando de confeccionar la plantilla poco a poco. Estamos con ganas de empezar».
A diferencia de otros proyectos, la nueva UD Logroñés es una idea futbolística que no parte de cero pese a los cambios profundos que se han experimentado de junio a esta parte en la dirección deportiva, en el staff técnico, en la plantilla… No se empieza de cera. Quique y Mendía vienen de trabajar ya una temporada juntos. Habrá al menos cinco jugadores del Teruel en el primer equipo, y todos ya conocían de primera mano las instalaciones en las que van a trabajar a diario. «El año pasado, cuando dirigía al Teruel, parábamos a comer en este restaurante. Y me quedé impresionado. Me llamó mucho la atención. Se observaba, también el propio mantenimiento de las instalaciones, que estábamos ante un club serio y profesional. Y cuando tuve la oferta encima de la mesa sentí que este era mi sitio».

Tras lograr el ascenso con el Teruel desde Segunda Federación, Mendía ha decidido dar un paso atrás en categoría para dar uno adelante en ambición. «Para mí ser primer entrenador de la UD Logroñés significa mucho. Es un paso muy grande en mi carrera. Lo dije el día de la presentación y lo sigo pensando: este es el proyecto de mi vida». «Funciono a impulsos», reconoce. Y ese impulso le llevó a Bolivia con Beñat San José, y luego al Teruel, para ser por fin primer entrenador. «Me sentía preparado, tengo la energía y las ideas claras. Era ahora o nunca. Sabía que si no era entonces, quizás ya no lo haría», rememora. Y en Teruel no lo tuvo fácil. «Llegamos ya tarde para montar un equipo, con una plantilla por hacer y muchas dudas en el arranque». Pero se aguantó tras una mala primera vuelta. «Mi idea tardó en verse… Y ahí estuvo Quique (García), que me dio tranquilidad. Me dijo: ‘Esto va a dar resultado’. Y acertó». El Teruel ha ascendido a Primera Federación.
Ahora, de la mano del mismo director deportivo, afronta un reto mayúsculo en un club con exigencias altas y heridas recientes. «Todos somos conscientes de que este club, estas instalaciones… no le corresponden a la categoría en la que está ahora. Pero hay que saber dónde estamos y salir de aquí trabajando mucho y haciendo las cosas bien», subraya.
Fútbol con balón… y con alma
Mendía tiene una idea de juego muy clara: fútbol asociativo, con balón, de riesgo controlado. «Es lo que me llena, con el modelo de juego que más disfruto. Si voy a dedicar tantas horas a esto, quiero ver en el campo lo que tengo en la cabeza. Y además creo que da resultados». El desafío está en adaptarse también a la crudeza del Grupo II de Segunda Federación, donde Las Gaunas exigen unas características que difícilmente se puede desarrollar en otros campos de fútbol más ‘especiales’. «Debemos ser conscientes de que habrá mucha igualdad. Ganar será muy difícil. Pero también les va costar al Utebo, al Real Unión, al Amorebieta… No es solo al Logroñés».

Detrás de cada palabra de Unai Mendía hay pasión por el fútbol. No es pose, es pulsión. “He sido de esos chavales locos del fútbol, 24 horas con un balón. Me da sensaciones que no me da ninguna otra cosa en la vida. Disfruto entrenando, viendo mejorar a los jugadores, viendo que lo que tengo en la cabeza empieza a funcionar”. Con él estará Luis Arce, su segundo, al que conoce de su etapa en el Bolívar: «Es un profesional apasionado, trabajador, con buen trato con el jugador… Sé que va a sumar mucho al grupo».
Junto al resto del staff técnico, con la plantilla que se está conformando, afrontará un reto ambicioso: reconstruir un equipo, consolidar una idea y ganarse a una afición que, pese a los golpes, sigue ahí: «Ojalá vengan. Pero para eso tenemos que darles motivos. Si hacemos las cosas bien, estoy seguro de que estarán con nosotros».


