La Rioja

La vieja estación de autobuses de Logroño inicia su batalla contra el crono

El Ayuntamiento de Logroño pone este lunes el cronómetro en marcha para la rehabilitación de la antigua estación de autobuses. Las máquinas tienen por delante ocho meses antes de retirarse y en ese periodo el patio de dársenas debe convertirse en una nueva plaza-jardín, además de adecuar el vestíbulo principal de la instalación y conectarla con el entorno peatonal de la calle Belchite.

A partir de este lunes el reloj comienza a correr con una fecha marcada en rojo en el calendario: el próximo 30 de marzo. Ese es límite establecido para que no se pierdan los fondos europeos asignados a los trabajos, cuyo presupuesto es de 2.994.113,89 euros. De dilatarse ese plazo -por posibles contratiempos que puedan surgir durante las actuaciones-, el Ayuntamiento volverá a verse amenazado por la posibilidad de tener que devolver 2,6 millones de euros, que representarían el mayor montante de cuantos el Consistorio debe reintegrar a Europa por no cumplir en tiempo y forma con los proyectos comprometidos.

Los trabajos que comienzan este lunes en la antigua estación de autobuses se enmarcan en la primera fase de una actuación envuelta en la polémica por los cambios sustanciales entre el proyecto original y el que finalmente se llevará a término. Cabe recordar que la rehabilitación del edificio -destinado a transformarse en un centro intergeneracional- surgió de un concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento, dotado con 15.125 euros de premio.

La propuesta ganadora -firmada por el equipo de arquitectos liderado por Miguel Ángel Díaz González (Studio M41) e integrado por Tabuenca & Leache, Eduardo Carlos Dipré Mazza y Agustín Berzero- destacó por su planteamiento de crear una plaza-jardín interior para entrar desde ella a los locales situados al nivel del antiguo sótano. A esta plaza soterrada se accedería desde la calle Belchite mediante una escalinata o mediante una rampa curva de suave pendiente.

Pero sucede que los propios arquitectos que ganaron el concurso admitieron que «era imposible ejecutar totalmente cualquiera de las propuestas» presentadas al concurso. Luego la burocracia hizo el resto: el Ayuntamiento no pidió los preceptivos permisos a la comunidad de propietarios y eso imposibilita actuar sobre los locales contiguos al patio de dársenas para ‘hundir’ la plaza, que finalmente se ejecutará a cota cero como un sencillo espacio ajardinado.

Los cambios no solo han afectado a los planos sobre los que se dirige la actuación, sino también a los plazos del proyecto, condicionados por los fondos europeos. La exigencia cronológica llevó al Ayuntamiento a reestructurar las actuaciones en dos fases. De este modo, dejando para más adelante la adecuación de los espacios interiores del edificio (a la que se han consignado 1,8 millones de euros).

La intención del Consistorio una vez que terminen los trabajos en la antigua estación pasa por la peatonalización de la calle Belchite, en su tramo comprendido entre la Avenida de España y Pío XII.

Para ello, los responsables municipales confían en llevar a cabo «una obra relativamente rápida» para ganar «4.000 metros cuadrados de superficie peatonal y espacio verde» junto al colegio Espartero. Aunque eso llegará más adelante: la prioridad ahora es que ningún contratiempo ponga en peligro la rehabilitación de la antigua estación en el plazo fijado.

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