En la afición del Celta, había una unanimidad en el ídolo del equipo visitante: Fernando Llorente. Por encima del resto, el futbolista riojano tuvo en tierras gallegas a una fan incondicional. La chica no podía perder la ocasión de conseguir una foto con su ídolo y por eso le gritaba sin parar: «¡Llorente! ¡Llorente, por favor!». La pequeña historia tuvo un final más que feliz.


