Almudena Alberca (1978, Madrid) se convirtió en 2018 en la primera Master of Wine española y la consultoría a empresas del sector es a día de hoy su principal ocupación desde que hace un año dejara de ejercer como directora técnica del grupo Entercanales Domecq e Hijos, donde tomó más contacto con Rioja de la mano de Bodegas Cosme Palacio.
La enóloga y prescriptora de vinos ha vuelto a la región este jueves para participar en la III edición del foro ‘Fortaleciendo la cadena de valor del vino. Tendencias de consumo y transformaciones en la comercialización’, que organiza en el Riojaforum la Asociación de la Industria Auxiliar del Vino, con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y CaixaBank. Una conferencia en la que ha abordado, entre otras cuestiones, las tendencias de consumo en el sector y las transformaciones que están redefiniendo la comercialización.
– ¿Cómo han cambiado esas tendencias a día de hoy?
– Pues han adquirido un carácter muy global y creo que eso es muy interesante en el mundo del vino, y concretamente para el mercado español, porque podemos competir todos en cualquiera de los estilos. En épocas pasadas había tendencias que correspondían más a países o regiones concretas, pero en los últimos años las tendencias se han homogeneizado.
– ¿Y cómo ves a Rioja en la adaptación a estas tendencias?
– Rioja es una de las grandes zonas del mundo que siempre va a la cabecera. Su trayectoria histórica, todos los años que lleva operando y la conexión que mantiene con otras regiones vitivinícolas del mundo la convierten en una zona dentro de España que siempre se adapta muy bien y y más rápido que otras.
– ¿Qué es lo que más destacas de esta región?
– Es maravillosa en calidad de suelos, en clima, en orografía, en viñas, en proyectos, en gente,… El conjunto que ofrece Rioja es incomparable y eso es lo que realmente la hace exitosa y diferente. Es un orgullo tener una zona vitivinícola como esta dentro de España, siendo también una de las grandes zonas del mundo. La cultura que se respira allí, la pasión y el amor que todas las personas tienen por el vino y el cuidado de las viñas es impresionante.

– Toda una riqueza humana, vitícola y patrimonial empañada, sin embargo, por el momento convulso que vive el sector. ¿Qué visión tienes sobre esta situación?
– Es verdad que estamos en un momento delicado y de transición, porque prefiero llamarlo transición que crisis. Un momento en el que hay una concienciación muy alta sobre el impacto del alcohol en el cuerpo que ha derivado en una bajada del consumo de bebidas con alcohol y, por tanto, de vino. Mientras que la producción sigue siendo la misma. Y esto genera preocupación, pero creo que, además de estar preocupados, hay que ocuparse. Es decir, hay que afianzar mucho los proyectos, los valores de cada uno, estar atento y trabajar mucho en equipo para adaptarse lo más rápido posible. Es verdad que esta incertidumbre, de alguna manera, dificulta las estrategias de hacia dónde dirigirnos, pero en los momentos de cambio siempre hay muchas oportunidades. Hay que luchar frente a otros países para diferenciarnos y seguir demostrando la calidad de los vinos que podemos elaborar, la riqueza de nuestras zonas vitivinícolas, la riqueza de nuestras variedades autóctonas, los estilos de vino, el potencial de envejecimiento,… Todas esas características que para mí hacen a España única y entre ellas a Rioja, en concreto, muy especial. Creo que eso es el gran valor y si somos capaces de comunicarlo y trasladarlo, seremos ganadores.
– Esas nuevas tendencias de consumo van muy encaminadas al factor alcohol. ¿Cómo valoras el desarrollo de vinos 0,0?
– Creo que es una categoría interesante en tanto en cuanto seamos capaces de ofrecer un producto bueno, de calidad y que satisfaga a los paladares. Pero primero creo que no deberíamos asemejar destilados con fermentados siendo el vino un producto que tiene tanta cultura e historia detrás. Es cierto que el vino sin alcohol se está tocando en otras muchas industrias, ya que tenemos cervezas 0,0 siendo productos totalmente disfrutables y también ginebras 0,0. La demanda está ahí, no hay que taparse los ojos, y, teniendo en cuenta el momento de caída del consumo de vino tan evidente, creo que es una buena oportunidad para ganar esa cuota de mercado.
– ¿Has probado alguna referencia de este tipo?
– Lo que no he probado es una alternativa sin alcohol que no sea una bebida dulce o con un porcentaje de azúcar bastante elevado. La mayor parte de la oferta que existe es de estas características y realmente estamos buscando una alternativa saludable al consumo de alcohol. Se trata de elaborar un vino seco sin alcohol con casi la misma experiencia de consumo, pero es cierto que el vino es una bebida muy compleja, por lo que es complicado. Tampoco debemos pensar en todos nuestros viñedos para hacer vinos sin alcohol porque tenemos viñas de una muy buena calidad, al igual que tampoco todas las uvas del mundo son maravillosas para hacer grandísimos vinos. Por otro lado, he de decir que yo prefiero el vino en su expresión total, pero entiendo que hay una demanda, hay una solicitud del mercado y, como industria, es una es una oportunidad que hay que aprovechar.


