La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado este jueves la «grave situación de inseguridad que se vive en la comisaría de Policía Local de la calle Villegas de Logroño», una instalación «necesaria en esa zona de la ciudad, pero a la que desde hace un largo periodo de tiempo, el Ayuntamiento la tiene totalmente desmantelada y solo hay un policía».
Esta situación provoca «momentos de grave peligrosidad», como el vivido en la tarde el pasado miércoles, en la que un varón mayor de edad en malas condiciones psicofísicas se presentó en la comisaría exigiendo la devolución de un patinete de su propiedad que le había sido retirado por una infracción y trasladado al depósito de vehículos.
Ante la negativa del único policía que se encontraba en la comisaría, el citado varón aumentó su agresividad y el policía se vio obligado a cerrarse en la comisaría mientras el individuo golpeaba todo lo que estaba a su alcance, incluyendo el vehículo policial que se encontraba en la calle. «Los agentes que llegaron de apoyo también fueron agredidos, provocando lesiones al menos a uno de ellos», explica la central sindical.
Roedores y polillas
CSIF denuncia que esta comisaría «está desmantelada y es un mero escenario sin funciones ya que el servicio se realiza de manera unipersonal y no hay nadie destinado a esa comisaría desde marzo del 2020, cuando solía haber hasta 32 profesionales allí destinados entre agentes, oficiales y subinspectores». Este centro, prosigue el sindicato, «carece de las medidas de seguridad necesarias, poniendo en riesgo la seguridad y la salud de los policías, ya que por falta de mantenimiento las condiciones son insalubres y han aparecido roedores y una gran cantidad de polillas».
CSIF exige al Ayuntamiento de Logroño que dote a esta comisaría de los recursos, tanto personales, como materiales necesarios para poder desarrollar su función de comisaría de policía en unas condiciones óptimas tanto de sanidad como de seguridad; «y si no es capaz de hacerlo, que no mantenga la comisaría abierta como un mero escenario para llenarse la boca diciendo que hay comisaría en esta zona conflictiva». «No se puede poner en peligro a un trabajador por hacerse la foto con una comisaría abierta en la que no se puede dar el servicio de manera segura», concluye.


