Los cerealistas asisten con nerviosismo al desarrollo meteorológico de las próximas semanas antes de dar comienzo a la siega. El ciclo ha ido en tiempo y forma, al menos hasta entrado el mes de mayo. Buena humedad en el suelo y buenas temperaturas. Sin embargo, las tormentas (con granizo incluido) de este pasado mes han trastocado las buenas expectativas que tenían los agricultores.
A pocas semanas de sacar los cortes de las cosechadores al campo, y con las espigas ya amarillentas, la estampa general es la de fincas con sus espigas parcialmente tumbadas. «Ha llovido tanto que el cereal está muy fuerte y al final el peso de las últimas lluvias le ha vencido. Yo tengo alguna finca totalmente caída y eso al final es un problema. Sobre todo va a provocar un retraso en el inicio de la cosecha porque habrá que esperar a que esté todo bien seco y con esas zonas caídas la humedad tarda más tiempo en desaparecer», apunta Jesús Pérez desde Calahorra.
Aún así, este agricultor confía en que no llueva más y ocurra como aquel año en el que las fincas comenzaron a ahijar en las zonas donde las espigas se habían tumbado: «Salieron todo brotes pequeños de la raíz y hubo problemas a la hora de meter las máquinas. Ya que los precios del cereal están por los suelos, ya no nos hacía falta más que eso…».
Por otro lado, apunta a que el hecho de que haya parte del cereal tumbado va a provocar merma de producción porque en esta situación se pierde grano. «Aunque las cosechadoras pongan unas pugas levantamieses, al final no se coge del todo bien, así que habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la campaña. Si no vienen más episodios tormentosos con granizo la producción va a ser extraordinaria, como hace ya muchos años que no vemos. Ahora mismo hay un cosechón y está todo bueno, ya sea de regadío o de secano, pero ya veremos qué es lo que se coge finalmente».
La previsión de buena cosecha es generalizada en todo el país. Según los datos recopilados entre las distintas
comunidades autónomas, la previsión de producción nacional de cereales de invierno se sitúa en 19,5 millones de toneladas, lo que supone un incremento de aproximadamente un 20 por ciento respecto a la campaña pasada, que fue irregular en muchas zonas. Este volumen de producción es equiparable al registrado en 2020, considerado uno de los mejores años recientes para el sector.
Pese a este buen escenario, la rentabilidad sigue lastrando a muchos agricultores. Es por ello que este pasado miércoles las organizaciones profesionales agrarias (ASAJA, COAG y UPA) organizaron una manifestación en Madrid frente al Ministerio de Agricultura para denunciar la «crítica situación que atraviesan los productores, asfixiados por
el encarecimiento de los costes de producción, los bajos precios y la falta de rentabilidad que pone en riesgo la viabilidad del cultivo en amplias zonas del país». «La rentabilidad del cereal no se puede seguir fiando a cosechas excepcionales mientras los costes siguen desbocados y los precios hundidos. El riesgo es que muchos agricultores opten directamente por dejar de sembrar», advierten desde el sector.
Plazo abierto para asegurar
Agroseguro ha informado esta semana de que el plazo para asegurar la cosecha de cereales de invierno, la de leguminosas y la de oleaginosas frente al pedrisco finaliza el próximo 15 de junio (en Andalucía y Canarias el periodo terminó el 31 de mayo).
Ese mismo día también finaliza la contratación de los módulos complementarios al seguro que se formalizó al inicio de campaña si el agricultor tiene una expectativa de producción superior a la prevista en ese momento.
En la actualidad, un total de 18 millones de toneladas de cultivos herbáceos -cereal de invierno, cereal de primavera, leguminosas y oleaginosas- cuentan ya con la cobertura del seguro agrario, lo que supone algo más del total de producción asegurada en la anterior campaña (17,9 millones de toneladas).
El capital asegurado alcanza los 3.902 millones de euros, con Castilla y León y Castilla-La Mancha liderando el crecimiento, y con regiones como La Rioja, la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia ya por encima del valor asegurado en la pasada cosecha. «Este crecimiento en el aseguramiento consolida las positivas cifras de implantación que el seguro de herbáceos ha alcanzado en los últimos años, situadas en torno al 70 por ciento de la producción nacional», ha resaltado Agroseguro.
Según sus datos, en lo que va de 2025 se han registrado 98 días con daños agrícolas por pedrisco en algún punto de la geografía española y Agroseguro ha recibido partes de siniestro de manera diaria desde el pasado 6 de abril. Solo en el mes de mayo, las fuertes tormentas provocaron más de 150.000 hectáreas declaradas con siniestro de pedrisco procedentes de explotaciones repartidas por 40 provincias dedicadas a la producción de herbáceos, uva de vino, frutales, hortalizas, cítricos o frutos secos.
Desde 2018, solo el granizo ha supuesto 1.484 millones de euros en indemnizaciones en el conjunto del seguro agrario, de los que 196 millones fueron abonados en 2024. En el caso concreto de la línea de seguro para cultivos herbáceos, el importe abonado a los productores asegurados en ese periodo suma 195 millones de euros, según Agroseguro.


